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“Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios”: en un día como hoy, nació Gabriela Mistral

Lucila Godoy Alcayaga, mejor conocida por su pseudónimo, Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 7 de abril de 1889 – Hempstead, Nueva York, EEUU, 10 de enero de 1957), fue una poetisa, educadora, diplomática y activista feminista chilena. Fue la primera persona latinoamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1945. Algunos temas centrales en sus poemas son la naturaleza, la traición, el amor, el amor de una madre, la tristeza y la recuperación, los viajes y la identidad Latinoamericana, formada por una mezcla de influencias nativoamericanas y europeas. Su retrato tembién aparece en el billete de 5,000 pesos. Mistral era de descendencia vasca y aymara. Seguir leyendo “Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios”: en un día como hoy, nació Gabriela Mistral

“No puedes ser sabio y estar enamorado al mismo tiempo”: Bob Dylan nació un día como hoy

Robert Allen Zimmerman (Duluth, Minnesota, EEUU, 24 de mayo de 1941), más conocido como Bob Dylan, es un músico, cantante y poeta estadounidense. Ha sido, durante cinco décadas, una de las mayores figuras en la música popular, siendo considerado uno de los compositores y músicos más influyentes y prolíficos del siglo XX.

Muchos de los más célebres trabajos de Dylan datan de la década de 1960, en la cual se convirtió en un cronista informal de los conflictos estadounidenses. Sus canciones revolucionaron el concepto de los límites de la música popular y muchas de ellas se convirtieron en himnos antibélicos y de los movimientos civiles de la época.

Las primeras letras de Dylan abordaban temas sociales y filosóficos y delataban una fuerte influencia literaria, desafiando la música pop convencional existente y apelando generalmente a la contracultura de aquel tiempo. Sus composiciones muestran una firme devoción por muchas tradiciones de la música americana, desde el folk, el country, el blues, el gospel, el rock and roll y el rockabilly hasta la música folk inglesa, escocesa e irlandesa, pasando por el jazz y el swing.

Con su guitarra, teclado y armónica, y respaldado por una cambiante alineación de músicos, Dylan ha estado de gira de forma casi ininterrumpida, desde el 7 de junio de 1988, llevando a muchos a apodar esta serie de conciertos como el Never Ending Tour (La Gira Interminable). Sus logros en el estudio de grabación y como artista han sido una de las señas de identidad de su carrera, aunque generalmente se considera que su mayor contribución consiste en la composición y escritura de canciones.

A lo largo de su carrera, Dylan ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre ellos, varios Grammys, Globos de Oro y Premios de la Academia, además de ser inducido al Salón de la Fama del Rock and Roll, el Salón de la Fama de Compositores de Nashville y el Salón de la Fama de los Compositores. En enero de 1990, fue investido Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministro de Cultura de Francia Jack Lang, el año 2000, ganó el Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca de Música, el 2007  fue premiado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y en 2008, recibió un reconocimiento honorario del Premio Pulitzer por su “profundo impacto en la música popular y en la cultura americana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético”. Además, fue incluido en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX elaborada por la revista Time en 1999 y en 2004, fue ubicado en el segundo lugar en la lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stone, después de The Beatles.

Desde 1996,  diversos autores y académicos han nominado a Dylan para la candidatura del Premio Nobel de Literatura.

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“Y el Cuervo dijo: ‘Nunca más'”: “El Cuervo” fue publicado por primera vez un día como hoy

el-cuervo-edgar-allan-poeEl Cuervo (inglés: The Raven) es un poema narrativo escrito por Edgar Allan Poe, que fue publicado por primera vez el 29 de enero de 1845 y constituye su composición poética más famosa. Son notables su musicalidad, el lenguaje estilizado y la atmósfera sobrenatural que logra recrear. El poema narra la misteriosa visita de un cuervo parlante a la casa de un amante afligido, y del lento descenso hacia la locura de este último. El amante, que a menudo se ha identificado como un estudiante, llora la pérdida de su amada, Leonor. El cuervo negro, posado sobre un busto de Palas, parece azuzar su sufrimiento con la constante repetición de las palabras “Nunca más” (Nevermore). En el poema, Poe hace alusión al folclore y a varias obras clásicas.

Poe afirmaba haber escrito el poema de forma muy lógica y metódica. Su intención era crear un poema que pudiese gustar tanto a las clases populares como a las personas de gusto más refinado, como explica él mismo en el que fue su siguiente ensayo: la “Filosofía de la composición”. El poema se inspira parcialmente en la figura del cuervo parlante de la novela Barnaby Rudge de Charles Dickens. Poe toma prestados el complejo ritmo y la métrica del poema “Geraldine”, de Elizabeth Barrett.

La publicación de El cuervo, el 29 de enero de 1845 en el diario New York Evening Mirror, convirtió a Poe en un personaje muy popular en su época. Pronto se hicieron reimpresiones, parodias y versiones ilustradas del poema. Aunque algunos críticos mantienen opiniones diversas acerca de su valor literario, el poema sigue siendo una de las composiciones más famosas que se han escrito en lengua inglesa.

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

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“Quien sabe de dolor, todo lo sabe”: Dante Alighieri murió en un día como hoy

Dante Alighieri (Florencia, Italia, 29 de mayo de 1265 – Rávena, Italia, 14 de septiembre de 1321) fue un poeta italiano. Su obra maestra, La Divina Comedia, es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista. Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal. En italiano es conocido como “el Poeta Supremo” (il Sommo Poeta). A Dante también se le llama el “Padre del idioma” italiano. Su primera biografía fue escrita por Giovanni Boccaccio (1313-1375), en Trattatello in laude di Dante.

Participó activamente en las luchas políticas de su tiempo, por lo que fue desterrado de su ciudad natal. Fue un activo defensor de la unidad italiana. Escribió varios tratados en latín sobre literatura, política y filosofía. A su pluma se debe el tratado en latín De Monarchia, de 1310, que constituye una exposición detallada de sus ideas políticas, entre las cuales se encuentran la necesidad de la existencia de un Sacro Imperio Romano y la separación de la Iglesia y el Estado. Luchó contra los Gibelinos de Arezzo. La fecha exacta del nacimiento de Dante es desconocida, aunque generalmente se cree que está alrededor de 1265. Esto puede deducirse de las alusiones autobiográficas reflejadas en La Vita Nuova.

Siempre vigentes: Gracias a la ENREV el público victoriense disfrutó de una hermosa jornada de poesía

“La Poesía no quiere adeptos…¡Quiere Amantes..! (Federico García Lorca).

Por Manuel Burgos Lagos. Periodista: El epígrafe del poeta y dramaturgo español, que acompañaba el tríptico del Recital Poético organizado por el Centro de Ex Alumnos Normalistas de esta ciudad, sirvió para dar la bienvenida a un hermoso programa, donde sus protagonistas fueron los propios egresados de la ENREV, quienes se hallan celebrando su Aniversario.

La actividad tuvo lugar en el Auditorio “Sonia Inostroza” del Centro Cultural “Waldo Orellana”, y la jornada fue conducida por los maestros Liliana Beyries y Oscar Miquel, y un interesado público amante de las letras, fue conociendo las características de cada uno de los declamadores.

GAGLIARDI

María Inés Mieres Carrasco inició la ronda con el recordado poema “La Maestra”, de Héctor Gagliardi, luego fue el turno de Sigisfredo Cid Palma, con el poema “La Leyenda del Parrón” de Juan López y “Como Dios Manda”, de Manuel Benitez.

Posteriormente se anunció la presencia de uno de los más destacados valores literarios de la Generación de 1961 y de la pléyade de los egresados normalistas: Eduardo Palma Moreno. Académico y profesor de literatura de la Universidad del Comahue, Argentina, donde hubo de viajar, según propia expresión, “becado por el Gobierno del General Pinochet”, deleitó al público con sus escritos, memorias y composiciones.

BERNARDO SÁNCHEZ

El docente, acogido a retiro tras su labor en Selva Oscura, le ha faltado tiempo para dar forma a sus libros. Mientras, recrea como declamador a su público, esta vez con “Profecía” de Rafael de León.

Desde Ercilla vino Waldo Devaud Devaud, de la Generación de 1950, concejal, que no ha perdido esta cualidad de recitar bellas poesías, como “La Campesina” y “Nada” de Juana Sotomayor y Carlos Pezoa Veliz, respectivamente.

Con Teodosio Stuardo Jara (“La Flor y la Nube”), Nestor Neira Lozano (“La Fuga de los Cisnes” y “Un Maestro Rural”, esta última de Claudio Solar) y Héctor Valenzuela Torres (con versos de Gagliardi y Blanco Belmonte), se cerró la valórica jornada.

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Cargado de ímpetu literario volvió a Victoria, Luis López Orellana

Luis López Orellana

En el desván, su pasado político ligado al PDC.

Por Manuel Burgos Lagos: Volver a la ciudad natal tras decenas de años, proporciona al viajero sentimientos encontrados de alegría por su progreso, pero también de tristeza, al evocar a los conocidos del ayer que hoy no están, y acaloradas conversaciones, aun enfrentando temperaturas de cuatro grados bajo cero con los amigos que todavía se hallan acá.

Lo detalla Luis López Orellana, Jefe de Vialidad cuando esa repartición mantenía oficina en Victoria; poeta, con dos libros publicados y otro en ciernes; con funciones directivas en la Tercera Compañía de Bomberos; dirigente político; “conocidazo” del Padre Héctor Montecinos, y también comerciante, por dar algunas ideas.

UN ERROR

Opina que fue un error suprimir las oficinas de Vialidad en localidades como Victoria…”En esa época hacíamos trabajos no sólo en caminos, sino que ayudábamos a la comunidad, arreglábamos algunas calles. Recuerdo que cuando llegaron los vecinos a San Martín Norte y Sur, desmalezamos, ayudamos a construir veredas y vías, un trabajo bonito. Igualmente se cooperó con hacer canchas en los barrios, en fin, hechos olvidados pero es bueno un ¡téngase presente!…

De sus compañeros de trabajo, apunta que ya no queda nadie, subrayando que hace poco falleció uno de ellos, motonivelador, don Ricardo Palma.

LA VENA

Hoy, reacio hablar de política, uno más desencantado, le recordamos de sus reuniones de la Falange junto al doctor José del Nido Álvarez, con jóvenes estudiantes que se interesaban por el tema, escuetamente sólo declara…”Eran otros tiempos…”….y ¡Punto en Boca..!

Diferente de su producción literaria, habla de su primer texto..”Recuerdos de Peñaflor”, con incursión en lo folclórico, cuyos poemas han sido citados en Antologías, recordando que ejemplares del mismo donó tiempo atrás a la Biblioteca “Marta Brunet”.

Reconoce que editar cuesta, y más vender, en especial por el tema del IVA al libro, vergüenza mundial protagonizada por Chile.

Aquello no amilana su entusiasmo ni la vena literaria, y así vio la luz “Piscis”, motivado por la “frialdad” de la gente y muy autocrítico, concluyendo que su tercera producción que ya termina, aún no recibe el “óleo y el crisma”.

“La risa es el lenguaje del alma”: en un día como hoy, nació Pablo Neruda

Pablo Neruda (Parral, Chile, 12 de julio de 1904 – Santiago, Chile, 23 de septiembre de 1973) era el nombre de pluma y luego nombre legal, del poeta chileno, diplomático y político Neftalí Ricardo Reyes Basoalto. Eligió su nombre de pluma por el poeta checo Jan Neruda. En 1971, el poeta ganó el Premio Nobel de Literatura.

Neruda se ganó su fama como poeta cuando aún era un adolescente. Escribió en una variedad de estilos, incluyendo poemas surrealistas, epopeyas históricas, manifiestos abiertamente políticos, una prosa autobiográfica y poemas de amor con carga erótica, tales como aquellos que aparecen en su colección de 1924, Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada.

El novelista colombiano Gabriel García Márquez una vez lo llamó “el poeta más grande del siglo XX en cualquier idioma”. Neruda siempre escribió con tinta verde, su color personal para la esperanza.

El 15 de julio de 1945, en el Estadio Pacaembú, en Sao Paulo, Brasil, leyó ante 100 mil personas, en honor al líder revolucionario comunista Luis Carlos Prestes. Durante su vida, Neruda ocupó muchas posiciones diplomáticas y sirvió un tiempo como senador por el Partido Comunista de Chile. Cuando el presidente Gabriel González Videla proscribió la participación política del partido en 1948 -a través de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, también conocida como la Ley Maldita-, una orden de arresto fue emitida en contra de Neruda. Amigos del poeta lo escondieron por meses en el sótano de una casa en Valparaíso. Luego, Neruda escapó al exilio a través de un paso montañoso cerca del lago Maihue, hacia Argentina. Años más tarde, Neruda se convirtió en un cercano colaborador del presidente socialista, Salvador Allende. Cuando Neruda regresó a Chile, luego de su discurso de aceptación del Premio Nobel, Allende lo invitó a leer en el Estadio Nacional, en frente de 70 mil personas.

Neruda fue hospitalizado, a causa de un cáncer, en el momento del Golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet. Tres días luego de ser hospitalizado, Neruda murió de una insuficiencia cardíaca; sin embargo, existen dudas acerca de si la Junta Militar tuvo o no que ver con su muerte. Ya una leyenda en vida, la muerte de Neruda reverberó alrededor del mundo. Pinochet había negado el permiso de transformar el funeral de Neruda en un evento público. Sin embargo, miles de dolientes chilenos desobedecieron el toque de queda y llenaron las calles.

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Buscando ser leídos y escuchados. Escritores locales buscan presentar sus demandas a candidatos a Alcalde

De a poco diversos actores de la comuna van viendo en la antesala de las campañas edilicias, una oportunidad para acercar y plasmar sus inquietudes ha quienes buscan ser el nuevo alcalde de la comuna. Incluir sus demandas en sus programas de gobierno es la esperanza que buscan concretar, en función de planteamientos justos, que en su mayor parte han sido postergados.

Armin Venegas, en representacion de sus pares poetas y escritores locales, conversó con el Periodista Manuel Burgos, para exponer sus inquietudes ante la necesidad de apoyar la impresión o grabación de sus trabajos, mediante financiamiento municipal, como política de impulsar y apoyar el desarrollo literario de la comuna.

Inclusión

En esta misma línea, explican al periodista local, desean poder ser incluidos en actos y celebraciones oficiales que organice la Municipalidad de Victoria. “En los actos más relevantes del folcklor criollo, incluir también un espacio a la poesía. Así también llevar a efecto todos los años, concursos de poesías y cuentos, con participación de los escritores locales”, señala en otro apartado, explicando que otro certamen podría ser extensivo a educandos de la educación básica, media, técnico – profesional o universitaria.

Asimismo, anuncia como demanda a la clase política local, facilitar los medios de transporte o económicos a escritores de la comuna cuando deban viajar a reuniones o eventos, a los que sean invitados, e incluir a sus directivos en los diversos actos oficiales que se lleven a efecto en la ciudad, junto a otros considerandos.