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No nos damos ni cuenta y ya pasa un año: Hoy se celebra el Día Nacional de la Piscola

dia-nacional-de-la-piscolaEl Día Nacional de la Piscola, celebrado cada 8 de febrero, es una conmemoración al clásico trago chileno, que mezcla bebida cola con pisco chileno y hielo, también conocido como el “combinado nacional”.

Institucionalizado por los productores de pisco chileno en el 2003, este día tiene por objetivo extender el mercado del pisco, por lo que empresarios hacen diversas actividades en torno al tema, como bajar los precios de este combinado.

Además, esta celebración es una respuesta a la conmemoración que hacen los peruanos del pisco sour el primer sábado de febrero, en el contexto de la larga discusión sobre la nacionalidad de la bebida alcohólica.

Breve historia del pisco

Se sabe que la palabra pisco, que se le daba a este destilado a base de uva, se usaba desde la región de Arauco hasta Guatemala. Su origen sería quechua y su significado es “pájaro”, quizás en referencia a la abundancia de aves marinas que hay en las islas y rocas vecinas a la costa de la ciudad peruana de Pisco. Se comenzó a producir en el Virreinato del Perú en el siglo XVI, y a la zona chilena llegó 20 años después de las primeras plantaciones de la vid en lo que hoy es Perú.

A pesar de existir una rivalidad entre Chile y Perú sobre la autoría del pisco, principalmente alimentada por la supuesta superioridad de un país por sobre el otro y el clasismo, lo innegable es que la piscola es originaria de Chile, así que celebremos por eso.

Salud.

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Diplomáticos peruanos y chilenos se rebanan los sesos ante posibles escenarios post La Haya

Mapa_Perú-Chile_para_mostrar_los_Limites_Marítimos_en_La_Haya_2012 copyLa diplomacia es un juego peligroso sobre todo cuando se habla de territorios, tratados y límites deseados. Pero es preferible que exista diplomacia a que los políticos en relaciones exteriores de ambos países se la jueguen toda en la pirinola de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Por: Danilo Vega. Periodista Somos9

El conflicto ha suscitado una gran expectación internacional luego del diferendo y juicio que aconteció entre Nicaragua y Colombia, donde este último país decidió no hacerle caso al tribunal internacional y que quede todo como está.

Hablaron los equipos jurídicos, hablaron los expertos, hablaron los políticos y ahora toca separar la paja del trigo y observar cuáles son los escenarios que se arman de aquí al futuro. Para tal efecto organizamos 4 escenarios con voces de distintos expertos y protagonistas de esta historia.

 1. Gana Perú

Ya lo dijo el experto en diplomacia, académico y escritor chileno José Luis Rodríguez Elizondo con sólo un litro de agua de más que se lleve Perú a la casa ya está ganando, en ese sentido por la sola cantidad de posibilidades de decisión que tienen los jueces, la pretensión peruana camina con delantera. Lo concreto es que las contradictorias interpretaciones chileno-peruanas crean un litigio sobre un área (y en la que Chile ha ejercido soberanía), de aprox. 35.000 kilómetros cuadrados en el Pacífico.

En declaraciones al diario La Segunda, la abogada Ximena Fuentes, experta que integra la defensa de Chile en La Haya, Perú ganaría “si la corte dijera mire ´ese es el paralelo, del punto al que llega el mar en la frontera terrestre, pero ustedes tienen que medir ese punto porque ese punto no es el hito uno, sino que debiera ir un poco más al sur’. Es decir, que la Corte no se haya convencido que es el paralelo que hay sobre el hito uno” explicó al vespertino.

En ese sentido existe un peor escenario que lo dejó entrever la misma abogada, y es que la corte diga “que no hay acuerdo de delimitación marítima, por lo que se produciría una situación de superposición de zonas, en que la zona peruana cae sobre la extensión de la proyección chilena y, por lo tanto, hay que dividirla según el derecho internacional, lo que significa en la mayoría de los casos una línea de equidistancia”, aseguró.

 2. Gana Chile

Como ya mencionara el mismo analista chileno Rodríguez Elizondo, si todo queda como ya está sería una victoria judicial chilena. Es decir que la Corte de La Haya decidiera que ya hay un acuerdo de delimitación marítima, que es el paralelo que pasa por el Hito 1. Así confirmaría que el acuerdo es el paralelo geográfico del punto al que llega al mar en la frontera terrestre, y que además tiene vigencia en toda la extensión de 200 millas de las zonas marítimas de Chile y también de Perú.

 3. Ganan todos

El escenario más probable es que la corte ajuste su decisión con una inclinación favorable al Perú. Ya está ciertamente asumido por la clase política chilena, de hecho no son casuales las reuniones del presidente Sebastián Piñera con el Consejo de Seguridad y las declaraciones y garantías en torno a que se respetará el fallo. En ese sentido lo más sensato según algunos especialistas es asumir la derrota, aprovechar dicha sentencia para lograr una mayor integración económica con el gobierno peruano. Dicho escenario de hecho ya ha sido planteado por el vicepresidente de la Comisión de Economía del Congreso, Josué Gutiérrez, quien declaró que “ahora, resuelto el último tema, tendremos un mejor escenario, auspicioso, de mayor confianza y expectativas; podemos ser socios muy interesantes en Latinoamérica”, explicó a la Agencia Andina. Resuelto el nuevo ordenamiento geopolítico en la zona un buena solución entre las partes abre una mayor posibilidad para lograr un entendimiento con Bolivia para acabar con la mediterraniedad del país andino.

 4. Perdemos todos

Se pierde todo si es que la lógica del mal perdedor gana. Situación que ya se está observando en las declaraciones, por ejemplo de Iván Moreira, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de diputados, y reconocido representante del sector duro de la derecha quien mencionó, “no aceptaremos una nueva Laguna del Desierto”. Si se produce algún conflicto que escale hasta lo bélico la situación se escaparía de las manos y terminaríamos todos inmersos en una batalla interior donde ya todo límite estaría perdido.

El Combate Naval de Angamos y la captura del Huáscar ocurrieron un día como hoy

El Combate Naval de Angamos fue un enfrentamiento naval de la Guerra del Pacífico. Se produjo el miércoles 8 de octubre de 1879 y en él se enfrentaron los buques peruanos Huáscar y Unión contra los buques chilenos Cochrane, Blanco Encalada, Loa y Covadonga. La captura del Huáscar por parte de la Escuadra chilena fue decisiva para la obtención del dominio marítimo y marca el fin de la campaña naval de la Guerra del Pacífico.

El gobierno chileno había considerado como principal objetivo destruir la poderosa embarcación peruana el Huáscar, de manera de continuar con éxito las maniobras militares. A esas alturas del conflicto, el Almirante peruano Miguel Grau, comandando el Huáscar, había entorpecido el transporte de tropas chilenas,  capturando barcos con refuerzos chilenos, bombardeado los puertos del norte, lo que mantenía en jaque a la escuadra chilena.

A las 22:00 hrs. del 7 de octubre, la escuadra chilena, comandada por Galvarino Riveros y a cargo del Ministro de Guerra, Rafael Sotomayor, salió de Mejillones para interceptar a la escuadra peruana, que entraba a la bahía de Antofagasta. Luego, huyeron al oeste al ver los navíos chilenos. El Huáscar fue interceptado por el Cochrane a la altura de Angamos la mañana del 8 de octubre.

Tras una hora de combate, en el que los cañones del Cochrane dañaron severamente al Huáscar y destrozaron el cuerpo del Almirante Grau -de quien solo quedó un pie y la dentadura incrustada en el forro de madera de la torre-, el teniente Pedro Garezón arrió la bandera del navío peruano.

Entonces el Huáscar fue abordado por botes del Blanco y del Cochrane y su gente llegó a tiempo de cerrar las válvulas abiertas con intención de hundirlo. Enseguida el Capitán Guillermo Peña tomó el mando del monitor, para llevarlo a Mejillones, mientras que la Unión huyó perseguida por el Loa y la O’Higgins, sin ser alcanzada.

De esta manera, Perú perdió el mejor de sus buques, y también sufrió la pérdida de Miguel Grau, uno de sus más grandes héroes navales. Este hecho dejó abiertas las costas peruanas para la invasión chilena.

Machu Picchu, la ciudad secreta de los Incas, fue redescubierta un día como hoy

Machu Picchu (del quechua sureño machu pikchu, “Montaña Vieja”) es el nombre contemporáneo que se da a una llaqta (antiguo poblado andino) incaica construida a mediados del siglo XV en el promontorio rocoso que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu en la vertiente oriental de la Cordillera Central, al sur del Perú y a 2.490 metros sobre el nivel del mar (altitud de su plaza principal). Su nombre original habría sido Picchu o Picho. Es quizás el icono más familiar de la civilización Inca.

Los Incas construyeron este lugar alrededor de 1450, pero lo abandonaron un siglo después, durante la Conquista Española. Según documentos de mediados del siglo XVI, Machu Picchu habría sido una de las residencias de descanso de Pachacútec (primer inca del Tahuantinsuyo, 1438-1470). Sin embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de la principal vía de acceso a la llaqta demostrarían que esta fue usada como santuario religioso. Ambos usos, el de palacio y el de santuario, no habrían sido incompatibles. Algunos expertos parecen haber descartado, en cambio, un supuesto carácter militar, por lo que los populares calificativos de “fortaleza” o “ciudadela” podrían haber sido superados.

Aunque conocida localmente, Machu Picchu era desconocida para el resto del mundo, hasta que fue redescubierta por el historiador estadounidense Hiram Bingham, el 24 de julio de 1911. Desde entonces, Machu Picchu ha sido una importante atracción turística. Varios de los edificios exteriores han sido reconstruidos para dar a los turistas una mejor idea de cómo se veían originalmente las estructuras. Para 1976, 30% de Machu Picchu había sido restaurado. La restauración continúa hasta el día de hoy.

Debido a que el sitio era desconocido por los españoles durante su conquista, Machu Picchu es altamente significativa como un sitio cultural relativamente intacto. Fue declarada un Santuario Histórico del Perú en 1981 y como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en 1983. En 2007, Machu Picchu fue elegida como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo en una votación mundial por Internet.

“Los chilenos no se rinden”: La Batalla de La Concepción concluyó un día como hoy

El Combate de Concepción —como se conoce en la historiografía peruana— o Batalla de La Concepción —llamada así por la historiografía chilena— corresponde a la campaña terrestre de la Guerra del Pacífico en la fase de la Campaña de la Breña, denominada Campaña de la Sierra en Chile.

Se desarrolló entre el domingo 9 y el lunes 10 de julio de 1882, entre tropas chilenas y peruanas, estas últimas apoyadas por guerrilleros, en la localidad de Concepción, capital de la provincia homónima en el Departamento de Junín, a 22 km. de la ciudad de Huancayo, en los Andes centrales de Perú. Fue la última derrota sufrida por el ejército chileno en la Guerra del Pacífico.

Lo que gatilló este enfrentamiento fue rechazo del pueblo peruano contra la política del dominio militar chileno de imponer contribuciones forzosas de guerra.

En la batalla -iniciada a las 14:30 hrs. del 9 de julio- se enfrentaron las tropas peruanas al mando del coronel Juan Gastó, compuestas de 300 soldados y 1000 campesinos armados con lanzas y rejones, contra la guarnición completa del regimiento Chacabuco, compuesta de 77 hombres bajo el mando del teniente Ignacio Carrera Pinto. Además de la ventaja numérica, el batallón peruano conocía la geografía del lugar.

Durante dos días, los soldados chilenos resistieron la arremetida de los peruanos. En los primeros 30 minutos del combate, 34 soldados chilenos murieron, mientras las fuerzas nacionales retrocedían hasta el pueblo de Pucará, tras la sorpresa causada por la arremetida peruana.

El coronel Gastó envió un emisario para plantearle a los soldados de nuestro país la rendición de acuerdo a las leyes de guerra, pero los chilenos rechazaron tal posibilidad, reaunudando el combate con la confianza de que pronto llegarán refuerzos para socorrerlos.

La batalla se reanudó a las 19:00 hrs. Los peruanos siguieron disparando y avanzando durante la noche hacia el cuartel chileno, mientras los soldados nacionales repelían los ataques usando sus bayonetas, maniobra que se repitió por varias horas. Si bien en este proceso los chilenos lograban parcialmente su cometido, es decir alejar a los peruanos de su posición, comenzaron a sufrir bajas en mayor proporción. Antes de la medianoche, ya había muerto la mitad del regimiento Chacabuco.

Luego de que las tropas peruanas traspasaran las paredes de adobe del cuartel, treparan sobre el techo de paja y lo incendiaran para forzar la evacuación de los soldados chilenos, Carrera Pinto decidió entonces efectuar otra salida con objeto de limpiar nuevamente el perímetro. Al frente de su grupo se abrió paso con los corvos, avanzando por el frente y los costados del cuartel. Ignacio Carrrera Pinto murió de un balazo en el pecho y el mando recayó en el 2º teniente Arturo Perez Canto.

Al amanecer, Pérez Canto se vio obligado a efectuar una nueva y suicida incursión fuera del cuartel. Finalmente, los últimos soldados chilenos sucumbieron. Con el grito “los chilenos no se rinden”, cayó el último soldado chileno, el subteniente Luis Cruz Martínez, quién era el más joven de todos, con sólo 15 años de edad.

El Asalto y Toma del Morro de Arica ocurrió un día como hoy

La Batalla de Arica, también conocida como el Asalto y Toma del Morro de Arica, fue un suceso bélico que se llevó a cabo en la ciudad de Arica el 7 de junio de 1880, entre las fuerzas de Chile y Perú. Esta batalla formó parte de la “Campaña de Tacna y Arica”, una de las campañas terrestres de la Guerra del Pacífico.

Tras la Batalla de Tacna y la siguiente retirada boliviana de la guerra, Perú tuvo que enfrentar solo el resto del conflicto. La necesidad por un puerto cerca de la ubicación del ejército, para suministrar y reforzar las tropas y para evacuar a los heridos, hicieron que el comando chileno pusiera su atención en la fortaleza peruana restante, en la zona de Tacna. El ejército chileno, liderado por el coronel Pedro Montt, lanzó un asalto simultáneo desde ambos lados, tomando las defensas con una carga con bayonetas y capturó el Morro de Arica, acabando con las tropas de defensa peruanas, bajo el comando del coronel Francisco Bolognesi, en un último ataque en la cima del morro. Previo al ataque, mensajeros chilenos exigieron la rendición de Arica, dada la enorme diferencia numérica de soldados, armamento y logistica; ante esto, Bolognesi contestó: “tengo deberes sagrados que cumplir, y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Finalmente en esta batalla -que duró 55 minutos-, el comandante peruano murió junto a varios oficiales y más de mil soldados.

La victoria chilena puso fin a la fase del conflicto conocida como la “Campaña de Tacna y Arica” o “Campaña del Desierto”, teniendo como resultado la ocupación de toda la provincia de Tarapacá y Tacna. Tras esta acción, una nueva etapa comenzó, llamada la “Campaña de Lima”, la que concluiría con la caída de Lima, capital de Perú, siete meses después.

La ciudad de Arica nunca volvió a manos peruanas. Fue temporalmente cedida a Chile tras la firma del Tratado de Ancón, en 1884; la ciudad permaneció ocupada por fuerzas chilenas hasta la firma del Tratado de Lima, en 1929, donde la ciudad fue cedida permanentemente a la soberanía chilena.

“Sólo un idiota puede ser totalmente feliz”: Mario Vargas Llosa nació un día como hoy

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 28 de marzo de 1936) es un escritor, político, periodista y ensayista peruano-español, premiado en 2010 con el Premio Nobel de Literatura. Es uno de los novelistas y ensayistas más importantes de Latinoamérica y uno de los principales escritores de su generación. Algunos críticos consideran que ha tenido un mayor impacto internacional y mayor audiencia alrededor del mundo que cualquiera de los escritores del llamado “Boom latinoamericano”. Tras su anuncio del Premio Nobel de Literatura de 2010, la Academia Sueca dijo que este ha sido otorgado a Vargas Llosa “por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota”.

Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine.

Muchas de las obras de Vargas Llosa están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Ha residido en Europa (entre España, Gran Bretaña, Suiza y Francia) la mayor parte del tiempo desde 1958, cuando inició su carrera literaria, de modo que en su obra se percibe también una cierta influencia europea.

Como muchos escritores latinoamericanos, Vargas Llosa ha sido políticamente activos durante su carrera; durante el transcurso de su vida, se ha cambiado gradualmente de la política de izquierda hacia el liberalismo o neoliberalismo, una posición política definitivamente más conservadora. Aunque inicialmente apoyó el gobierno revolucionario cubano de Fidel Castro, más tarde Vargas Llosa se desencantó con las políticas del presidente cubano. Fue candidato a la presidencia del Perú en 1990 con la coalición de centro-derecha Frente Democrático (FREDEMO), abogando por reformas neoliberales, pero perdió la elección ante Alberto Fujimori.

Este lunes se inicia sesión de juicio oral en La Haya por intereses marítimos de Chile y Perú

Este lunes 3 de diciembre, a las 11:00 hrs. (hora de Chile), se iniciará la sesión de juicio oral entre Chile y Perú por la delimitación marítima entre ambos países, ante la Corte Internacional de Justicia, ubicada en la ciudad de La Haya, Holanda.

Ese día, ambos países, representados por los agentes Allan Wagner (Perú), Alberto van Klaveren (Chile) y juristas contratados por ambos países, entregarán sus argumentos de forma escrita, los que serán leídos por quienes intervienen en el proceso al tribunal presidido por el eslovaco Peter Tomka.

Los alegatos los iniciará Perú como parte demandante. Wagner tendrá entre 15 y 25 minutos para presentar el caso peruano y luego, la parte demandante tendrá dos días para presentar sus argumentos.

Tras esos dos días, habrá uno de descanso, en el cual el equipo chileno debe afinar las respuestas que expondrá a partir del jueves 6 de diciembre, a través del representante Van Klaveren.

La postura chilena

Ante las demandas del Perú, Chile alega que no hay temas pendientes en temas limítrofes, basando su defensa en los tratados existentes y en la práctica respetada por más de 50 años.

Señala que los límites marítimos entre ambas naciones es un asunto zanjado por la Declaración de Zona Marítima de 1952 y el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, que también suscribió Ecuador y que Lima ratificó sólo en el caso de Quito. Por ello, uno de los conceptos clave de la demanda chilena será la intangibilidad de los tratados, lo que impide su revisión.

La postura peruana

Por su parte, la demanda presentada por Perú apunta a la delimitación entre las zonas marítimas de los dos estados en el Océano Pacífico, que -de acuerdo con los argumentos del vecino país- debe comenzar en un punto en la costa denominado “Concordia”. A diferencia de Chile, Perú plantea que la Declaración de Zona Marítima de 1952 y el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 son sólo acuerdos pesqueros.

Ante esto, la defensa peruana ha decidido invocar el derecho internacional consuetudinario sobre delimitación marítima y solicitar que se aplique el principio de equidad y equidistancia entre ambos países.

Según el derecho internacional, ambos países tienen derecho a un dominio marítimo adyacente como prolongación de sus respectivos territorios hasta una distancia de 200 millas marinas desde sus líneas de base y que ello daría como resultado áreas que se superponen. Ante esto, Perú argumenta que “una línea divisoria a lo largo de un paralelo que comience en la costa, conforme a la pretensión chilena, no cumple el requisito fundamental de arribar a un resultado equitativo y tampoco surge de acuerdo alguno entre las partes”.

Otro punto que alega Perú es impugnar el Hito 1 como inicio de frontera y que la delimitación debe comenzar en el punto denominado Concordia, ubicado a orillas del mar y definido -unilateralmente, según ellos- por Chile a 200 mts. del Hito 1.

Según lo trascendido, Perú ocupará el 80 del tiempo que dispone para alegar para defender la inexistencia de tratados de límites marítimos y la impugnación del Hito 1. El resto lo ocuparán para defender un tercer punto:  que se reconozca a favor de Perú una zona marítima que Chile considera parte del alta mar.

Resolución

Todo señala que el resultado de este litigio diplomático se conocerá a mediados de 2013.

“Si dicen que los héroes son como yo, es mentira que los héroes existan”: Miguel Grau murío un día como hoy

Miguel María Grau Seminario (Paita, Peru, 27 de julio de 1834 – Punta Angamos, Bolivia, 8 de octubre de 1879) fue un almirante naval peruano, héroe máximo de la Marina de Guerra del Perú y de la República del Perú. Se le conoce también como El Caballero de los mares por su cortesía.

Fue hijo del teniente coronel grancolombiano (más tarde nacionalizado peruano) Juan Manuel Grau y Berrío, natural de Cartagena de Indias, que llegó al Perú formando parte del ejército del Libertador Bolívar, y de María Luisa Seminario y del Castillo, piurana de nacimiento. Antes de entrar a la guerra del Pacífico, logró una curul en el parlamento peruano como representante de Paita – Piura.

Cuando comenzó la Guerra del Pacífico en 1879, Grau aceptó dirigir la primera división naval a sabiendas de la superioridad que tenía la escuadra chilena en tonelaje, número de barcos, cañones y espesor de blindaje, y conociendo el mal estado de las unidades peruanas.

Inició su campaña en mayo del mismo año y en su primer combate hundió la corbeta chilena Esmeralda, salvando luego a los náufragos, lo que hizo que uno de ellos al llegar a la cubierta del Huáscar gritara agradecido “Viva el Perú generoso”. El Huáscar realizó en los meses siguientes una serie de acciones sorprendentes frente a una escuadra tan poderosa como la chilena. Apresó transportes enemigos, requisó carbón de puertos chilenos y despistó constantemente a los buques chilenos que recorrían la costa en su busca. El congreso ascendió a Grau al grado de Contralmirante el 26 de agosto de 1879.

El 8 de octubre de 1879, en el llamado Combate Naval de Angamos, una flota chilena compuesta por seis barcos dio caza al Huáscar; luego lo rodearon para abatir al navío peruano. Entre estos barcos, destacaba el blindado Cochrane, el cual con sus cañones logró perforar el blindaje del casco y la torre de mando del buque insignia peruano, además de dar muerte al Contralmirante Grau.

Miguel Grau pasó a la inmortalidad como un marino estratega y valiente pero generoso, que cumplió con sus proféticas palabras: “si el Huáscar no regresa triunfante al Callao, tampoco yo regresaré”.

“Vivir con honor, o morir con gloria”: en un día como hoy, nació Bernardo O’Higgins

Bernardo O’Higgins Riquelme (Chillán, Chile, 20 de agosto de 1778 – Lima, Perú, 24 de octubre de 1842) fue un político y militar chileno quien, junto a José de San Martín, liberó a Chile del dominio español en la Guerra de Independencia.

Hijo natural de Ambrosio O’Higgins, quien fuera Gobernador del Reino de Chile y Virrey del Perú, y de Isabel Riquelme Meza. Por instrucciones de su padre, estudió inicialmente en Chillán, luego en Lima y completó su instrucción en Inglaterra. En 1802, a los 24 años, regresó a Chile y se radicó en su hacienda de San José de Las Canteras, recibida en herencia, dedicándose a las labores agrícolas.

Participó activamente en los acontecimientos que ocurrieron en Chile a partir de 1810, los que finalmente se tradujeron en su independencia del Imperio español. O’Higgins abandonó sus tareas agrícolas y se convirtió en militar, siendo uno de los personajes más relevantes de la gesta emancipadora de Chile, donde se le considera como uno de los Padres de la Patria. Entre 1817 y 1823, ejerció la jefatura del Estado bajo el título de Director Supremo (la segunda persona al cargo, pero la primera en ejercerlo después de la Independencia de Chile), cargo al que renunció, exiliándose en Perú hasta su muerte.

Considerado uno de los Libertadores de América, fue capitán general del Ejército de Chile, brigadier de las Provincias Unidas del Río de la Plata, general de la Gran Colombia y uno de los principales organizadores de la Expedición Libertadora del Perú.

“Si somos libres, todo nos sobra”: en un día como hoy, falleció José de San Martín

José Francisco de San Martín (Reducción de Yapeyú, Virreinato del Río de la Plata, 25 de febrero de 1778 – Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850), mejor conocido como José de San Martín, fue un militar argentino, cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y el Perú.

El 6 de diciembre de 1783, con aún cinco años, y previa estadía en Buenos Aires, viajó a España con su familia, pues su padre había sido destinado a Málaga. Comenzó sus estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades de Málaga en 1786. Ingresó posteriormente en el ejército haciendo su carrera militar en el Regimiento de Murcia. Combatió en el norte de África y luego contra la dominación napoleónica de España, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. Con 34 años, en 1812, habiendo alcanzado el grado de Teniente Coronel, y tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), el cual logró el triunfo en el Combate de San Lorenzo. Más tarde se le encomendó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del General Manuel Belgrano. Entonces concibió su plan de emancipación sudamericana, comprendiendo que el triunfo patriota sólo se consolidaría al eliminar todos los núcleos realistas en el continente.

Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Utilizando a una flota organizada en Chile, atacó el centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, declarando la independencia del Perú en 1821. Poco después se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras una breve entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió hacia Europa, donde murió el 17 de agosto de 1850.

San Martín y Bolívar son considerados los dos libertadores más importantes de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el padre de la Patria y se lo valora como el principal héroe y prócer nacional. En el Perú se lo reconoce como libertador del país, con los títulos de “Fundador de la Libertad del Perú”, “Fundador de la República” y “Generalísimo de las Armas”. El Ejército de Chile le reconoce el grado de Capitán General.

En un día como hoy, fue peleada la Batalla de Arica

La Batalla de Arica, también conocida como el Asalto y Captura del Morro de Arica, fue una batalla en la Guerra del Pacífico. Fue peleada el 7 de junio de 1880, entre las fuerzas de Chile y Perú.

Luego de la Batalla de Tacna y el siguiente retiro boliviano de la guerra, Perú tuvo que luchar en solitario por el resto del conflicto. La necesidad por un puerto cerca de la ubicación del ejército, para proveer y reforzar a las tropas y para evacuar heridos, hizo que el comando chileno pusiera su atención en las restantes fortalezas peruanas en escenario de Tacna. El ejército chileno, dirigido por el Coronel Pedro Lagos, lanzó un asalto simultáneo desde ambos flancos, dominando a las defensas con una carga con bayonetas y capturó el Morro de Arica, quitándoselo a las tropas peruanas que lo defendían, bajo el comando del Coronel Francisco Bolognesi, en un último ataque hacia las colinas. En esta pelea, murió el comandante peruano, junto a varios oficiales y más de mil hombres.

La victoria chilena terminó la fase del conflicto conocido como la Campaña de Tacna y Arica, dando como resultado la total ocupación de las provincias de Tarapacá y Tacna. Después de esta acción, una nueva fase comenzó, llamada la Campaña de Lima, la cuál concluyó con la caída de la capital peruana siete meses después.