Columna de opinión: Violencia hacia la mujer en tiempos de pandemia

Francisca Melin – Activista Social y Medioambiental.

El feminismo ha crecido a nivel nacional y mundial en fuerza y capacidad de movilización, nos colocamos ante dos desafíos específicos en esta coyuntura: enfrentar las tendencias individualistas de dividir mujeres fortaleciendo los procesos colectivos de auto organización que aporten propuestas que nos enfoquen hacia el cambio de una sociedad más justa y solidaria, donde los valores humanos sean mas importantes que lo valores económicos. 

He querido poner en el espacio público la realidad concreta de las mujeres, derrotando el individualismo y la fragmentación. En este contexto las mujeres resistimos el recrudecimiento del racismo, la xenofobia y la militarización que son herramientas de control aplicadas a grupos históricamente vulnerados como son los migrantes, pueblos originarios, disidencias sexuales y discriminación de género, sobre todo en nuestra región y ciudad, que aún siguen rigiendo el modelo patriarcal y patronal que es una forma de biopolítica centrada en el objeto y el consumo, es decir, que genera una vida “light” no confrontaciones y nunca comunitarias, satisfechas súper felices en las encuestas y ciegas ante la desigualdad.

Mi tarea, como la de muchas mujeres, es volver visibles las estructuras conectándose con las mujeres ubicadas en los confines sociales que están abandonadas en sus espacios y, a la vez, silenciadas por lo ya expuesto. Queremos atravesar las academias y las zonas de confort del feminismo, derrocando el feminismo elitista, tocar de manera decidida esos territorios donde radica la adversidad, es por eso, que he querido recoger distintas vivencias de mujeres de nuestra localidad a nivel intersectorial, incluso recogiendo aquellas que abiertamente no se definen feministas:

  • El feminismo para mí es la luz al final del túnel, pero no es la verdad absoluta, hay algo que trasciende que es la humanidad, el respeto por la vida del otro y es en esas discusiones en donde debemos estar todas presentes. (Javiera, profesora de educación diferencial. 23 años).
  • Lo que ha sucedido este último tiempo y que las mujeres hemos vivido, es una especie de colapso al ver tanta injusticia hacia nuestro género. Con mi pareja, ambos estudiamos la misma carrera, tuvimos nuestra primera hija y la persona que tuvo que sacrificar absolutamente todo fui yo. ¿Por qué? Porque a mi no se me han dado las oportunidades laborales en las cuales pueda trabajar y tener el espacio para cubrir las necesidades básicas de mi hija. De partida, es él quien aporta el dinero para la casa, por  lo tanto, si quisiéramos cambio de roles, yo tendría que ganar lo mismo que él ahora, ya que nuestra hija tiene gastos elevados mensualmente, por su condición (capacidades diferentes) y como mujer no me pagarían lo mismo, y esos gastos ya no se podrían cubrir, lo que deja en evidencia la brecha en la desigualdad en una sociedad machista. (C.A. 30 años).
  • A menudo, el abuso hacia las mujeres es visto como algo solamente físico. En nuestra generación, pocas veces se nos dijo que el abuso no es solamente físico, sino que se manifiesta de muchas formas, por lo que hicimos cotidiana y natural la violencia psicológica y emocional. Desde mi propia experiencia, puedo decir que es algo terrible, lo sufrí por redes sociales, siendo amenazada constantemente, teniendo que pasar por situaciones difíciles de extorsión y persecución, por parte del abusador que era mi expareja, Durante largo tiempo me sentí devastada, ya que acá en Victoria llevar algún tipo de vestimenta más osada o mostrar determinada parte del cuerpo, es sinónimo de rechazo social, fui expuesta y apuntada socialmente, criticada y sobre todo, juzgada por mujeres al momento en que este abusador expuso mis fotos. Se suma a eso, la vergüenza y miedo de contarlo llegando a tener un daño psicológico que afectó mi autoestima. Afortunadamente, con el apoyo de mi familia hoy sigo aquí y doy la pelea por mi y por todas, para que ninguna tenga que sobrevivir en una sociedad que aún es dominada por el patriarcado. (N. C.M) 35 años.
  • Creo que esta ola de cambios que nos ha llevado al despertar no debería ser separatista porque esta es una corriente de pensamiento política y del conocimiento que parte desde la democracia es que sea inclusiva y también generar nuevas masculinidades, ya que los hombres también tienen un rol importante y tienen conciencia, y parte de ello es educarse dentro del feminismo. Sí, es verdad que somos las protagonistas de estos cambios, pero ellos igual deben generar sus propios cambios internos y de la sociedad futura ( Consuelo) 27 años.
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