Asfixia por inmerción: El riesgo más temido durante el verano

La asfixia por inmersión es la primera causa de muerte accidental en niños de 1 a 5 años en nuestro país y el 86% de los accidentes en el mar, piscinas, ríos y lagos, ocurren en presencia de otras personas que podrían haber hecho algo para prevenirlo o salvar a esa persona. De acuerdo a información de la Fundación Aguas Más Seguras, en la Región Metropolitana hubo 3 fallecidos por esta causa en la temporada pasada, y 54 a nivel nacional, mientras que, a fines de enero, un niño de 6 años de nacionalidad haitiana murió ahogado en una piscina municipal de Quilicura.

El Jefe del Servicio de Urgencias de Nueva Clínica Cordillera, Dr. Benjamín Tardel, explica que los niños se encuentran más expuestos a sufrir este tipo de accidentes, pero que existe una serie de acciones que las personas pueden realizar para asistir en este tipo de situaciones, e incluso salvar la vida de alguien, “Las secuelas de un accidente por inmersión pueden llevar hasta el colapso y muerte del afectado, en cosa de minutos, por lo que es fundamental actuar rápido y mantener la calma en todo momento”, señala el profesional.

“Cuando una persona es rescatada del agua y respira en forma espontánea, se recomienda ponerla de lado, cubrirla para evitar el enfriamiento y llamar por ayuda, a viva voz si es necesario, o por los medios que se dispongan en el lugar. Si la persona está inconsciente o no se palpa el pulso, colocarla boca arriba e iniciar el masaje cardiaco de inmediato» añade.

Gonzalo Lazo, presidente de la Fundación Aguas Más Seguras, explicó que “en promedio en los últimos cinco años, fallecen 340 personas al año por ahogamiento, y nueve de cada diez muertes ocurren en lugares no habilitados. Actualmente no existe ninguna política pública para prevenir estos lamentables accidentes”.

El Dr. Tardel recalca que “el principal mensaje es la prevención, especialmente con niños, estar atentos en todo momento. La coordinación de rondas o guardias de adultos ayuda a evitar estos accidentes y controlar a los menores”. También recalca “la importancia en capacitarse en soporte vital básico, masaje cardiaco y uso desfibrilador externo automático”.

Otros accidentes veraniegos

Heridas contusas y abrasiones: “Se deben manejar con agua abundante, cubrir la zona con gasa o toalla limpia y esperar ayuda. Si hay sospecha de fracturas, no mover a la persona, para evitar más daño”, recomienda.

“Piqueros” y bromas de terceros: “Pueden ocasionar golpes en la cabeza, que pueden traducirse en traumatismo encefalocraneano (TEC) o incluso lesión raquimedular, con la consiguiente hemiplejia o paraplejia. La recomendación es sacar a la persona del agua para evitar la asfixia por inmersión, evitando mover mucho la cabeza y región cervical. Luego pedir ayuda y realizar el traslado con personal capacitado para minimizar el daño y las secuelas posteriores”, concluyó el profesional.

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