Musical marco de despedida en funerales de Gonzalo Benavides Osses

Por: Manuel Burgos

El pentagrama de la vida de Gonzalo Belarmino Ventura Benavides Osses, Chalo para sus conocidos y amigos, se cerró cuando aún le faltaban días para cumplir 72 años de edad, el próximo 24 de diciembre, perdiendo la batalla final ante la diabetes, cuyas síntomas ya los había advertido la comunidad local.

Su velatorio y Liturgia de Funeral, el domingo 15 de Diciembre pasado, en la Capílla del Hospital “San José”, a las 11 horas, lo encabezó su viuda, Nora Tapia y sus hijas, Tatiana y Natalia, advirtiéndose la presencia del alcalde de la comuna, Javier Jaramillo Soto; del relacionador público, Andrés Bravo Bravo, integrantes de conjuntos musicales de la ciudad y numerosos amigos.  

FAMILIA Y ALUMNA

El servicio religioso estuvo a cargo del Ministro de la Comunión y Director del Colegio Santa Cruz, Eduardo Basly Erices, tomando parte en la lecturas del día, su hija Natalia; la alumna de “Chalo” en la Escuela de Música Municipal de Victoria, Cony Iturra; proclamando el Santo Evangelio, el religioso celebrante.   

En las palabras finales, hablaron el comunicador, Nelson Rozas Vera; su hija Tatiana, y su amigo, Luis González, a quien el difunto llamaba “Luchito de los Vidrios” para, finalmente, dirigirse al Cementerio Municipal de la ciudad, donde, al igual que la noche anterior, los restos de Benavides estuvieron acompañados de diversos cantantes y conjuntos musicales, al decir de su amiga y vecina, Cecilia Cifuentes Gutiérrez, directora del Jardín Infantil “Rayitos de Sol”. Se hallaban Alfredo Benavides, Juan y Luis Conejeros; igualmente, se constató la presencia de integrantes de la Orquesta Sinfónica Municipal; de “Los Cuatreros del Sur”; de Juan y Luis Conejeros, entre otros, quienes igualmente participaron durante las exequias en el Campo Santo y que seguramente, a Don “Chalo”, deseos no le habrán faltado para intervenir en el postrer momento, con su chello o contrabajo.

Romualdo Martínez Rival, uno de los mejores amigos del ahora ausente músico, que lo acompañó hasta su hora postrera, comentó emocionado, «Conocí a Chalo, hace sesenta años atrás, era compañero de estudios de mi hermana mayor. Posteriormente, él se fue a estudiar música a Valdivia, y esa amistad permaneció, pues después se dedicó a trabajar en conjuntos, salir en giras por todo Chile y cuando ya se radicó en Victoria, empezamos a compartir hasta el día de hoy, pues yo lo acompañé hasta sus últimos momentos”, definiéndolo como una persona alegre, simpática, bueno para las tallas espontáneas, que era agradable compartir con él; muy leal y buen amigo, concluyendo que no menos de cinco de sus exalumnos, hoy forman parte de orquestas sinfónicas del país. Fue un musical marco de despedida para Benavides Osses, como pocas veces se ha visto en la ciudad y la zona.

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