Emoción en funeral de Lidia Montero Novoa

Por: Manuel Burgos

“La muerte de una mamá, es una de las cosas más dolorosas que uno tiene que afrontar durante su vida; genera una pena interior y un desasosiego indefectible, ya que, nos priva de volver a estar junto esa persona tan querida, junto a ese ser que nos dio la vida”, precisó en el inicio de su homilía, el diácono-profesor Luis Espinoza Noriega, en la Liturgia de Funeral de la nonagenaria señora, Lina Abdulia Montero Novoa, realizada el domingo 18 del presente, a las 10 horas, en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.  

Se hallaban presentes sus seis hijos, nueve nietos, doce bisnietos, que ya se habían reunido hace dos años atrás en el mismo templo, para asistir a las exequias del padre de familia, José Neira Bizama, “sin embargo -prosiguió el religioso- los cristianos, los que profesamos la Fe Cristiana, Católica, Evangélica, tenemos una certeza que jamás, nadie, nos la podrá arrebatar: y esta certeza y esta seguridad que tenemos los cristianos, es que algún día, resucitaremos; sabemos que la muerte física, que siempre nos acompaña, tarde o temprano se hará presente”, llamando a no olvidar, que Jesucristo, resucitó de entre los muertos y que hace llegar la salvación por medio de los Sacramentos que administra “nuestra Iglesia”.   

Como ya es tradicional, los descendientes de la Familia Neira-Montero, tomaron parte activa en el desarrollo del servicio religioso, correspondiendo a sus nietos, Sandra y Fernando, intervenir en la Primera Lectura, tomada del Libro de Las Lamentaciones “Es bueno esperar en silencio la salvación que viene del Señor”; en el Salmo 22 “El Señor es Mi Pastor Nada me Falta”, comentando el Evangelio según San Juan, el Celebrante.   

Previo al inicio del Servicio Religioso, la amiga connotada de la difunta, Carmen Landeros, recordó su vida de Iglesia en la Parroquia sede y en el sector de Ultra Estación, en general, espíritu, que forjó en su familia, sostuvo.   

Las palabras finales las compartió el Primogénito de la Familia, resaltando la labor formadora de su madre, todo aquello, en entrecortadas palabras de la emocionada despedida y de agradecimiento por la asistencia al último adiós a su madre.

Con la aspersión con agua bendita por el diácono, a los restos presentes, que recordaban su bautizo, concluyó la Liturgia de Exequias, para transportarlos finalmente, al Cementerio Municipal de la localidad.

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