Nuevo párroco y rector del Instituto Victoria llama a trabajar en conjunto y a acoger al migrante

Por: Manuel Burgos 

¿Cómo ve la comunidad institutana que un sacerdote exalumno sea Rector del Colegio? ¿Cuáles son sus reacciones? ¿Sus prioridades en el establecimiento? Sus directrices como nuevo Párroco de Nuestra Señora de La Merced. Éstas y otras interrogantes en la entrevista exclusiva que concedió a este periodista, también exinstitutano, el recién asumido en esta responsabilidad, Fray Carlos Rubén Ortega Sepúlveda.

Hijo de esta ciudad, realizó su vida de comunidad en la Capilla de San Ramón Nonato, donde acolitó en la Población Club Hípico, egresó de Cuarto Medio en 1995 en el Instituto Victoria, fue ordenado sacerdote en la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced de Concepción y cantó su Primera Misa en la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced de Victoria, el sábado 25 de marzo de 2017. En la actualidad, participa también como integrante del Gobierno de la Provincia Mercedaria de Chile.  

EXALUMNO INSTITUTANO  

“Soy como el noveno exalumno de este colegio que es sacerdote –precisa ante la pregunta- y como rector, el segundo, considerando que el Padre Francisco Ibañez Mellado, lo fue en los años 1975-1976. Debo decir que ésta es una experiencia muy bonita, muy desafiante. Ha pasado poco tiempo desde que dejé el colegio y ahora al regresar como rector, me he encontrado con muchos profesores que me hicieron clases, algo especial pero muy bonito”.     

Dice que el hecho de que él sea religioso, es una opción tan legítima y válida como el estudiar medicina, leyes u otras, “es una carrera tan válida, ejemplo de eso soy yo y los exinstitutanos que también lo son. Es un estilo de vida y que es tan válido como cualquier otra carrera universitaria”.  

Padre, ¿Cómo han reaccionado sus alumnos, al saber que usted fue uno de ellos, le hacen consultas? ¿Qué comentarios del Cuerpo Docente, de Asistentes de la Educación?  

“Ha sido bien simpático como los niños se acercan, me dicen ‘mi mamá le manda saludos, mi papá a usted lo conoce, mi abuelo dice que a usted lo conoce’ ¿Cómo? les pregunto: es que mi papá dice que fue su compañero de curso, mi mamá fue amiga de infancia, mi abuelo fue amigo de su papá, entonces, ha sido muy simpático y el colegio se ha transformado para mí como una gran familia. Cada vez que salgo al patio recibo montones de saludos, no lo hago muy seguido porque me siento viejo. Es igual que la relación con mis profesores que me hicieron clases, señalan que se sienten orgullosos que uno de sus alumnos sea sacerdote. Agregan que ellos sembraron una semilla que ahora da frutos y esa semilla soy yo, entonces, se sienten orgullosos».

Padre Carlos, ¿Hay aspectos que usted priorice en su rol de Rector? tomando en cuenta el prestigio del establecimiento, educador de generaciones y que en 2019 cumple 89 Años.

«Si, respecto a eso, el primer contacto que tuve con los profesores, una semana antes del inicio de las clases; posteriormente con todo el alumnado y con el Centro de Padres y Apoderados, siempre uno espera que cada Administración tiene su sello, entonces, me preguntaron cómo iba a ser mi sello. Mi sello va a ser el trabajo en conjunto. El trabajo lo hacemos todos, desde el tío que barre -trabajo muy respetuoso, que merece todo el cariño-, como la persona que hace el trabajo más complejo o intelectual, todos merecen el respeto y sumar a todos, a sus alumnos, exalumnos, apoderados, administrativos, profesores y transmitirlo en el tiempo».  

ACOGER AL MIGRANTE

Finalmente, usted próximamente será consagrado como Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced, ¿cuáles pueden ser las directrices para la Iglesia local, más participante que observante, más solidaria con el hermano afligido?  

«Fíjese que el Papa Francisco ha sido como muy visionario y de hecho ha estado orando mucho en el tema migración, que es un fenómeno que se produce en todo el mundo. Entonces, un tema que tiene considerado el Papa y la Diócesis, es acoger a los Migrantes, que es una nueva realidad que está afectando a Victoria y que cuando uno sale a la calle, usted ve que ya hay personas de color de piel distinta a lo tradicional que nosotros vemos, que no estábamos acostumbrados a escuchar, en otros idiomas. Ellos traen su riqueza cultural. Así es que acogerlos, esa va a ser mi labor como Párroco, como Cura de Almas. En primer lugar, acogerlos, abrirles las puertas y darles un espacio también a ellos, se merecen un espacio entre nosotros y junto con considerar a nuestros Hermanos en la Fe. Entonces, es también mi distintivo como Párroco: Abrir las puertas a los hermanos migrantes, ya de hecho hermanos haitianos quieren bautizar a sus hijos; igual colombianos se han acercado acá a recibir sus sacramentos, entonces, es un signo de los tiempos. En su momento fueron los ancianos, algunas comunidades, comunidades pobres de escasos recursos».

Finalmente, expresa que las puertas de la Parroquia están abiertas para recibirlos, para acompañarlos invitando a la comunidad a participar en las actividades del intenso período de Semana Santa y la vida cristiana, más aún cuando el tiempo va a acompañar, lo que también es significativo.

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