Pesar en Victoria ante repentino deceso de Sonia Cuevas

Infarto cardíaco provocó fallecimiento de la conocida vecina, esposa del contador, Jaime Marín Marchan.

Por: Manuel Burgos

“Sobre mi madre, no hay mucho más que decir, como todas las mamás, muy preocupada de todos nosotros, de sus cuatro nieto, de mi padre, era su mano derecha, para él y nosotros, algo inconsolable por lo repentino de su deceso, como todas las cosas que no se esperan y nos dejan sin argumentos”, las afligidas palabras de Jaime Marín Cuevas, hijo de Jaime Marín Marchan (77) y Sonia Magaly Cuevas Jara, resumen el sentir de la familia, ante la partida de la progenitora.    

Acompañado de sus hermanos, Jury y Leslie, de cuatro nietos, y del jefe de hogar, recuerda que la mamá dejó de existir el martes 26 del presente, a los 76 años de edad producto de un infarto cardíaco; que en sus comienzos, en su calidad de docente hizo clases en varias escuelas rurales.

La familia y sus amistades, ex alumnos normalistas y gran cantidad de asistentes, acompañaron a la Familia Marín-Cuevas a la Misa de Funeral, que tuvo lugar en la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced, el miércoles 27 pasado, a las 12 horas, oficiada por el padre Rodrigo Aguilar Gómez, acompañado del diácono, Patricio Benavente Silva.

DON DE LA FE

“No es un momento fácil estar aquí -dijo el sacerdote en parte de  la Homilía- y humanamente hablando, ninguno de nosotros está preparado para despedir a un ser querido: la familia, su entorno más cercano, o los conocidos. Qué podemos decir en torno a la Palabra de Dios, frente a esta situación: hay una esperanza; quienes tenemos el don de la Fe, sabemos muy bien que aquí no termina este ciclo vital, sino que termina un ciclo de vida terrenal, para llegar ahora a disfrutar una vida eterna, una vida junto a Dios: eso es lo que profesa nuestra Fe Cristiano Católica; por tanto, lo que nosotros hacemos es dar un rito especial, un rito de recomendación, de despedida para quien fue en vida una persona que ustedes quisieron, que ustedes amaron, con quienes compartieron la vida, con quien pudieron disfrutar y estamos acá, pidiéndole a Dios que reciba a nuestra hermana en la Eternidad”.

Terminado el sacrificio eucarístico, pasado el mediodía, el acompañamiento se dirigió al Cementerio Municipal de Victoria, donde los restos de la dueña de casa, recibieron cristiana sepultura.

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