Madre e hija cuentan que no reciben pensiones como ex presas políticas

Sufrieron vejaciones y torturas en las unidades regimentarías de Victoria, Temuco y Valdivia.

Por: Manuel Burgos

Tras el golpe de estado que se produjo en el país, el 11 de septiembre de 1973, como a muchos chilenos, le cambió la vida a Fresia Valenzuela Huenchullán, y su hija, estudiante de la Ex Escuela Normal Rural Experimental de Victoria, hoy docente jubilada, Alicia Eugenia Valenzuela Valenzuela, ambas residentes en la Comunidad Indígena de Las Cardas.   

Como en la obra del Fiodor Dostoyevski, “Humillados y Ofendidos”, la educadora en entrevista dada en la Oficina Parlamentaria del diputado, Mario Venegas Cárdenas, junto a directivos locales de Derechos Humanos, califica como vejámenes y humillaciones lo que les aconteció, desde el momento que llegó una patrulla militar a detenerlas, en la calidad que ellas tenían de militantes del Partido Comunista, peregrinando por traslados al Batallón de Transportes de Victoria, Regimiento Tucapel de Temuco y de ahí a Valdivia y nunca recibiendo explicación del porqué las detenían, pero mostrando, la madre, en su cuerpo, huellas del maltrato recibido.

“A lo mejor, el hecho de que mi madre fuese secretaria de un sindicato, porque había que estar organizados para poder recibir algo, les hacía suponer la tenencia de armas en nuestro poder, lo que siempre negamos porque nunca fue así, como quedó demostrado en los registros que hicieron; todo lo contrario: a mí se me perdió un reloj muy bonito que me habían regalado, así como otras cosas de valor que desaparecieron”, refiriendo la maestra que nadie las ha escuchado, y las afirmaciones de la progenitora que ella ha hecho “una enormidad de papeles”, ante parlamentarios y abogados locales pero hasta hoy carecen de esa franquicia, con la excepción de que ambas son portadoras de la tarjeta del Programa de Reparación y Atención Integral de Salud (PRAIS).

VOLVER AL TRAUMA

Dice la anciana que a sus 87 años, ya está desilusionada de todo, que no desea volver a recordar tan traumáticas experiencias, pero que hace pública esta situación, de hace 45 años atrás, porque necesita de una pensión del Estado, en cuyo nombre se produjeron estos hechos que les cambiaron sus vidas.

Por su parte, el dirigente local de Derechos Humanos, Carlos Gaete Muñoz explica que “muchos piensan que se cerraron todos estos casos pero la verdad es que nunca han estado cerrados y estamos verificando que si es cierto que llegan a las gobernaciones, uno o dos casos, que llegan para sus pagos, pero en el caso presente de la compañera Fresia, realmente, parece que sus papeles nunca llegaron a Santiago porque no ha habido ninguna respuesta”.   

Aseguró el directivo que, ahora se iba a oficiar al Ministerio del Interior para ver esa situación y se haga justicia con esos dineros que a ella no se le han entregado “no hay que olvidar que hay más de siete mil personas que nunca han cobrado su sueldo y esas platas no pueden perderse y puede ser que dentro de esos siete mil estén los de ella”, más aún cuando Valenzuela Huenchullán, recibe atención de salud, como tal, por parte del Programa PRAIS.  

“Y para mayor abundamiento, como se ganó ese juicio en el extranjero de los Presos Políticos, en la Corte Interamericana de Derechos Humano, por el abogado Nelson Caucoto, es muy posible que ella vaya a recibir esa cantidad de dinero; entonces, tenemos que verificar esa información, no sólo de ella sino de muchas personas; porque los dineros están y sólo falta la gestión”, concluye Gaete Muñoz.

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