Gratos recuerdos de Edith Mützel en el lanzamiento de “A la sombra de Los Coigües”

Define el texto como “Homenaje a la Región de La Frontera, crisol de razas y de culturas”, en su Quinta Edición.

Por: Manuel Burgos

“Se abre la puerta y entra al hogar de una familia suiza asentada en el país hace ya tres años, pero que mantiene fielmente las costumbres de la aldea lejana, de Ruppersvil natal…Esa fue mi primera vivencia de La Frontera…Dos mundos paralelos: el del pueblo mapuche y el de los descendientes de los colonizadores. Unos y otros ciudadanos chilenos; unos y otros nacidos en la comarca del trigo, viviendo para el agro y por el agro; unos y otros manteniendo fielmente sus tradiciones”.  

Parte del Prólogo, de la Quinta Edición de “A la Sombra de los Coigües”, que narra su autora, Edith Mützel Rodríguez (97), pedagoga de asignaturas de inglés, alemán y filosofía; directora de la recordada revista infantil “El Peneca”, que muchos estudiantes de nuestra generación adquiríamos en la Librería Orión, de propiedad de Ema Ruedlinger (ubicada en calle Lagos, actual ubicación de Movistar); maestra de las mismas asignaturas en el Colegio Santa Cruz, Colegio Instituto Victoria y Liceo de Hombres de Victoria; casada con Pablo Berner Viliger, siete hijos, que habitaban en un predio del sector de Adencul (“Subir con dificultad; a gatas”, Michael Palomino, 2011), cercano a Victoria, en la vía a Traiguén.

MUNDOS TANGENCIALES

“En el instante mismo de la llegada nació mi curiosidad -prosigue en el preámbulo- por conocer algo más de estos dos mundos tangenciales” , para añadir que “así nació esta novela, que ya alcanza su quinta edición”. “A la Sombra de los Coigües”, da testimonio de una época pasada, no como historia, sino como vida, como quehacer de seres humanos actuando, viviendo, amando y muriendo en la Región de la Frontera, crisol de razas y de culturas”.

En la residencia  de su hijo Pablo y esposa, Lilian Meynet, acá en Victoria, la también autora de la obra dramática “Un Niño Nació en Belén”, recibe a representantes del diario Las Noticias de Malleco, Canal de Televisión RTV, Radio Los Colonos, Radio Malleco y diario digital “Somos 9”,  rememorando sobre el génesis de la obra en comento:

“LA COLONA”

Coincidiendo con la visita del embajador de Suiza en Chile, en reunión con descendientes de esa nacionalidad, una de las presentes, recitó la poesía “La Colona”, que aparece en su libro, “La Flor de la Memoria Mía” y que narra de una mujer suiza que llega a la plaza de Victoria y a la gente le llama la atención su vestidura, su forma de ser, su color del pelo, su color de ojos; los versos los conoció el diplomático y quiso saber quién la había escrito y quedó encantado, más aún al saber que otros de sus textos, “A la Sombra de los Coigües”, había sido financiado, en su tercera edición, por la embajada suiza y al embajador le pareció que era importante, dado los tiempos que corren, que se supiera de esa obra, en la que se puede ver las costumbres y tradiciones de los recién llegados colonos con la reducción mapuche, ahí, se miraban las mujeres; y el niño mapuche con el niño suizo, con mucha curiosidad, entonces compartían juegos y quehaceres, hasta que se hicieron amigos, y se hicieron, totalmente amigos,  aunque ninguno hablaba el idioma del otro pero se entendieron perfectamente”.

Ese es el texto que hoy ve la luz en su quinta edición, impresa y distribuida por la Universidad de la Frontera, por gestiones de la Embajada de Suiza y el consulado honorario en la capital regional, y Mützel puntualiza que esta última aparición de “A la Sombra de Los Coigües” se regala a colegios y bibliotecas de La Araucanía; no está a la venta, como tampoco en la UFRO, aclarando que ella consultó a la cónsul en Temuco (Marianne Fiala) la forma como se pueden imprimir más ejemplares para su comercialización.  

Preguntada la educadora sobre otros títulos de sus trabajos para darlos a conocer, expresa que ya no está en condiciones para aquello, que ha escrito varios cuentos, que aún no los ha terminado “pero ya me siento bastante disminuida de ánimo y con 97 años, no es una edad como para estar empezando algo, pero si, los cuentos los tengo acá, que corrijo cuando algo no me parece y ver qué pasa”.    

Ante la propuesta de dejar un mensaje a sus exalumnos que la recuerdan, y que cuando lanzó aquí “La Flor de la Memoria Mía” en el Centro Cultural, llegaron varios excondiscípulos, afirmando que, incluso una de ellas, hoy residente en Inglaterra, que quisieron saludarla efusivamente, y otros con quienes se halla en sus periódicas estadías en esta localidad, haciendo gratos recuerdos y que permanecen “a la sombra de la arboleda victoriense”.

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