La columna de Jorge Villenas: Territorios interculturales de aprendizaje

La enseñanza de competencias en formación ciudadana como estrategia educativa que movilice diferentes habilidades de los jóvenes estudiantes desde nuestro territorio regional, como fórmula de aprendizaje, de diálogo intercultural y de convivencia, para el surgimiento de una comunidad política regional.

Jorge Villenas Molina, Coordinador Académico Programa Formación Ciudadana, Departamento de Educación – Universidad de La Frontera.

El ejercicio activo y crítico de la ciudadanía es una demanda que debe ser desarrollada en todos los niveles del sistema educativo a fin de responder a los desafíos del ethos global del Siglo XXI. La práctica de una educación desde las competencias ciudadanas contribuye a mayores niveles de involucramiento cívico, desarrollo psicológico del estudiantado y al mejoramiento de la convivencia en las escuelas, fortalecimiento de la identidad de nuestra región.

Por otra parte, el sistema político-social-económico enfrenta serios cuestionamientos de la sociedad civil, requiriendo urgentemente mayores niveles de participación política para mejorar su legitimidad. En ese sentido, la ley 20.911 que prescribe la elaboración de planes de Formación Ciudadana en todos los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado, viene a responder a la necesidad de formar niños y niñas “cívicamente competentes”, que valoren la democracia y la participación política, pero también, con capacidad de bienestar y de agencia, actuando con libertad para lograr sus metas, con respeto propio hacia su comunidad.

De ahí la necesidad de una nueva concepción de ciudadanía, que trascienda la mirada liberal puesta en el ejercicio de los derechos políticos de la población de mayores de 18 años, para pasar a una concepción más antropológica y comunitaria sobre la existencia de una comunidad política de hombres y mujeres que conviven en un mismo territorio, fomentando las buenas relaciones y “el sentirse bien” entre ellos. De este vínculo nace una sensibilidad colectiva, respecto de la existencia de “los otros” que comparten el mismo territorio.

Esta concepción apuesta por una educación ciudadana para el “mejoramiento integral de la persona humana como fundamento del sistema democrático, la justicia social y el progreso” en nuestra región como espacio particular de relaciones sociales, que requiere con urgencia la existencia de una comunidad política a partir de la autonomía, la identidad y responsabilidad social.  A partir de esa realidad, se requiere un modelo educativo de carácter ciudadano, en donde el proceso de aprendizaje del estudiantado regional –mapuche y no mapuche– esté centrado en el territorio como un contexto intercultural como es el de la Región de La Araucanía.

Se trata de re-conceptualizar la educación y el aprendizaje, en un contexto intercultural, de desarrollo humano con carácter sustentable que vaya más allá de la acumulación de bienes, que desde una mirada reflexiva y crítica, con una visión humanista, re-signifique la institución educativa como espacio de buenas relaciones humanas y de convivencia, donde lo central sea el mejoramiento integral de las personas, la cultura y el desarrollo local.  

Se propone levantar un enfoque educativo centrado en la enseñanza de competencias en formación ciudadana, como estrategia educativa que busca movilizar las diferentes habilidades cognitivas, afectivas y valóricas de los jóvenes estudiantes, desde nuestro territorio regional, como fórmula de aprendizaje, en un diálogo intercultural con las diferentes culturas, pueblos, lenguas, creencias y géneros, en una relación de convivencia, para una apuesta de desarrollo regional y local que contribuya al surgimiento de una comunidad política regional.

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