Una pérdida sin respuestas: La serie de desaciertos que acabaron con la vida de Antonella Arias

El pasado 5 de noviembre, Rosa Sánchez acude al Tribunal de Familia de Victoria a realizar un trámite relacionado a la pensión de alimentos de su única hija, Antonella Arias, de 6 años. Ahí le señalan que el día siguiente debe presentarse a una audiencia, debido a que se ha activado una red de protección para su hija. Esta red se originó luego de una denuncia anónima, donde se señalaba que la menor era víctima de abusos por parte de un familiar.

Por: Francisco Meliñir

El martes 6 de noviembre, comenzaría la historia que marcará para siempre la vida de Rosa. Una historia negra, con hechos que, un mes después, siguen sin explicaciones. En su cabeza y en la de sus familiares, se cruzan miles de preguntas y ninguna respuesta.

Ya en la audiencia, a Rosa y su abogada, Ariela Irarrázabal, le informan que Antonella debe dejar su domicilio inmediatamente, ya que su madre no estaba capacitada para cuidarla. Esta extrema y repentina decisión fue tomada luego de un informe presentado por el Programa de Protección Especializada en Maltrato y Abuso sexual Infantil (PRM).

“Yo le preguntaba a la psicóloga del PRM si la Antonella conversaba con ella, pero me decía que no, que veía todo a través del juego, porque mi hija no hablaba con ella” cuenta Rosa. Pese a esto, lo que se escuchó en el Juzgado de Familia fue totalmente diferente. “El día de la audiencia la psicóloga dijo que hasta la última sesión que tuvo con Antonella, ella le decía que la mamá le estaba haciendo daño y prácticamente toda mi familia y por ese informe mi hija tenía que irse de la casa” añade.

“Nosotros supimos de casualidad que teníamos una audiencia y llegamos sin tener nada que hacer. El informe que ahí escuchamos no tenía nada que ver con la realidad” agrega la abogada Irarrázabal.

Ese mismo día, Antonella deja su casa y es trasladada al Hogar de niñas Cecilia Widmer de Traiguén, una residencia de protección a cargo de la Congregación Hermanas Maestras de la Santa Cruz y órgano colaborador del SENAME.

La pequeña de 6 años, era alumna del colegio Marcela Paz, sin embargo, desde ese 6 de noviembre nunca más asistió a clases, pese a que el Hogar se había comprometido a trasladarla diariamente para que finalizará normalmente su año escolar.

EL ACCIDENTE

Tras 20 días viviendo en Traiguén, Antonella es trasladada al Hospital de Temuco, luego de sufrir un accidente mientras viajaba a la capital regional en un vehículo que conducía una de las hermanas funcionaria del Hogar.

Ese 26 de noviembre a Rosa le correspondía visitar a su hija en el hogar, sin embargo, le piden cambiar la hora para el día martes. Durante la tarde de ese mismo lunes, Rosa llama a la residencia para conversar con Antonella y es ahí donde le informan del accidente.

“Lo único que sé del accidente y que me lo dijo la directora de Hogar, es que había colisionado camino a Temuco. Ella iba sola en la parte de atrás del vehículo, sin asiento para niños y solo con el cinturón de seguridad (…) El auto donde viajaba mi hija chocó cerca de las 14:15 horas, pero a mi me avisaron casi a las 6 de la tarde. Me dicen que no tenía ningún problema, que solo eran rasguños en la cara. Yo pregunté si podía viajar a verla, pero me dicen que no, porque se tenían que regir por el protocolo del hogar y que, como estaba establecido, me correspondía ir el jueves” cuenta.

Pese a la negativa, Rosa siguió su instinto y viajó el día martes al Hospital de Temuco. “Ella estaba bien anímicamente, pero el día miércoles comenzó a empeorar” relata.

La pequeña Anto, requería urgentemente una máquina de hemofiltración “Prismalex”, la que no estaba en Temuco, pero sí en Concepción. Cuando se le iba a trasladar en helicóptero, sufrió una descompensación, por lo que era imposible moverla del recinto temuquense.

“El jueves ya estaba con riesgo vital, le hicieron varios examenes y el último arrojó que estaba con daños cerebrales y posiblemente con muerte cerebral. Si ella estaba viva era gracias a los medicamentos y a las máquinas del hospital. Recién el día viernes le hicieron un scanner, el que arrojó que Antonella tenía perforado el intestino delgado, tenía dañado un pulmón y estaban comprometidos sus riñones y el hígado” continúa su madre. La madrugada del domingo 2 de diciembre, Antonella fallece.

“Yo quiero que se aclare todo, desde el primer momento le pedí explicaciones a la directora del hogar de cómo había sido el accidente y nunca tuve información. Me dijo que no tenía el número de teléfono de la conductora del vehículo, que no se podía comunicar con ella, no tenía idea de nada” acusa Rosa Sánchez. 

Han pasado más de tres días de la muerte de Antonella, este martes su familia la sepultó en el cementerio de Victoria, pero aún no saben cuál fue la causa de su deceso.

La abogada Ariela Irarrázabal denuncia al Hogar de Traiguén de ocultar información, “por resolución del tribunal, ellos tenían el cuidado personal de Antonella, ellos tienen toda la información. El hogar ni siquiera informó que ella había fallecido, yo informé al Tribunal”.

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Un comentario sobre “Una pérdida sin respuestas: La serie de desaciertos que acabaron con la vida de Antonella Arias

  • el diciembre 12, 2018 a las 12:14 pm
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    disculpe no saben como paso eso porque la niña iva con una hermana del hogar no abia nadien mas para llebarla y yo estoy en ese hogar y no ay maltrato de adultos a niñas no ablen cosas que no sabes

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