Octavo Grado: Nadie quiere volver al colegio y esta película nos recuerda el porqué

Los críticos de cine han alabado su genuina manera de representar la adolescencia.

Por: Rocío Toledo

Esta vez comenzaremos desde otro punto, presentando al director de Octavo Grado; el comediante y exyoutuber Bo Burnham -que, tal vez, algunos hayan visto en Netflix junto a sus especiales de stand up-. Posiblemente el error más grande al aventurarse en esta película es pensar que es comedia pura de esas protagonizadas por Adam Sandler pero para adolescentes. Primera advertencia.

La cinta comienza con el personaje principal, Kayla (Elsie Fisher) hablándole directamente a una cámara. La niña de 13 años disfruta haciendo videos para YouTube en los que da consejos sobre cómo ser tú misma. Sin embargo, es recién cuando concluye la grabación y la vemos en su hábitat natural, que nos damos cuenta de la realidad de la situación. Kayla está muy lejos de sentirse cómoda en su propia piel.

El tópico de un adolescente no popular es algo que Hollywood ha abordado hasta hartarse. No obstante, Octavo Grado le da ese giro de tuercas al presentar la historia en bruto; es como estar viendo un documental de animales.

En letras grandes se lee “Kayla: Una introvertida adolescente” y una voz en off narra la difícil vida de la presa mientras da sus mayores esfuerzos para sobrevivir en el colegio. Lugar que para muchos puede ser básicamente como la selva misma. Esta sería la segunda advertencia: es brutalmente honesta.

La actriz Elsie Fisher interpreta magistralmente a Kayla.

A veces, es doloroso ver cómo un personaje está completamente solo e intenta encajar en un mundo absorto por las redes sociales que, como sabemos, no es una representación exacta de la vida de alguien. Por el contrario, esta película sí hace un excelente trabajo retratando la vida de un estudiante de octavo grado. Hay incomodidad, nervios, timidez y sobre todo, ganas de ‘salir ahí’; al mundo y relacionarse con sus pares.

Si bien en algunos aspectos, la historia puede que se sienta demasiado gringa, estas mismas situaciones ocurren en todos lados. En retrospectiva, si se reflexiona al respecto, cada curso en el colegio tenía al menos un alumno que no encajaba del todo en el grupo. De seguro, esa persona era como Kayla, queriendo hacer cambios en su vida pero tropezando por los obstáculos propios de esta etapa.

Por muy difícil que, en cierto momentos, se haga ver Octavo Grado, siempre es importante recordar que todos pasamos por esa etapa y sobrevivimos. El dolor, torpeza y la dificultad de salir adelante se entremezclan e intentan encajar en esta trama que de ficción no tiene mucho. Podría estar inspirada en la vida de cualquier niña que está a punto de dar el gran salto a la secundaria.

“El abismo” -dirían en la serie Atypical- es aterrador y sobre todo para alguien que no es seguro de sí mismo. Pero mirándolo desde otra perspectiva, es un desafío, un nuevo comienzo y ese es quizá el mensaje más importante que esta quiere entregar. Algo que incluso, a los a los adultos nos vendría bien tener en cuenta. Tercera y última advertencia.

Comparte esta noticia...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *