Columna de opinión: Memoria histórica, formación ciudadana y amistad cívica

La Formación Ciudadana busca en nuestras escuelas impulsar una cultura democrática, basada en la amistad cívica, para re-construir un modelo político participativo a partir de nuestra experiencia histórica.

Jorge Villenas Molina, Coordinador Académico Programa Formación Ciudadana, Departamento de Educación – Universidad de La Frontera.

Septiembre responde a un momento excepcional de nuestra historia, que permite la reflexión sobre el desarrollo institucional de nuestra república, la que va más allá de las fiestas patrias, donde celebramos los primeros intentos por darnos un gobierno propio, que pusiera término a la dependencia política de un modelo de dominación colonial económico-cultural impuesto a sangre y fuego. De hecho, a inicios de la conquista de Chile, la primera ciudad fundada por los españoles  –Santiago– fue destruida en un levantamiento indígena un 11 de septiembre de 1541.

Durante la patria vieja, el Brigadier José Miguel Carrera, asestó un golpe de estado en 1811, un 4 de septiembre, cerrando el primer Congreso nacional. Carrera consideraba perjudicial la separación de poderes públicos en ejecutivo y legislativo, para la sobrevivencia del naciente Estado, asumiendo en su persona toda la autoridad. Así pues, su gobierno asumió la dictadura, organizándose una resistencia armada desde las provincias, encabezadas por Concepción.

En el siglo pasado, un 11 de septiembre de 1924, en el contexto de la decadencia del sistema pseudo-parlamentario que fue incapaz de resolver los problemas sociales que afectaban a las ingentes masas de trabajadores vinculados a la producción salitrera, una junta militar, ante la represión realizada por ellos mismos hacia el movimiento obrero en la pampa salitrera, interrumpen el gobierno del presidente Alessandri Palma con un golpe militar para “abolir la política gangrenada”, poniendo término a la miseria del pueblo, sin antes clausurar el Congreso después de aprobar un conjunto de leyes sociales.

Luego de un período democratizador que concluiría de manera dramática en 1973, como sabemos un 11 de septiembre. De nuevo, un golpe militar que buscaba “extirpar el cáncer marxista hasta las últimas consecuencias” para evitar una guerra civil que arreciaba a causa del alto nivel de conflictividad social, pero “respetando las conquistas sociales de los trabajadores”. Ni lo uno ni lo otro sucedió; más bien se llevó a cabo la más furiosa de las represiones con la que se desconoció el estado de derecho vigente en ese momento, a manera de una contrarrevolución para imponer un modelo de sociedad, el neoliberal, concentrando el poder –el ejecutivo y el legislativo, incluido el constituyente– en una junta militar y, luego en una persona, en una experiencia política inédita hasta ese minuto en nuestra historia.

La memoria histórica nos señala que hace necesaria realizar la ley 20.911 sobre Formación Ciudadana en nuestras escuelas, en sus diferentes niveles educativos, aplicada para distintas edades, donde visibilicemos a los estudiantes como “ciudadanos capaces de reflexionar de manera crítica, responsable, respetuosa, abierta y creativa” con el fin de formar en valores cívicos, comprometidos con la democracia y los derechos humanos a fin de re-construir un modelo político efectivamente participativo, donde se cultive la amistad cívica de convivencia y cooperación que incluya a todos los sectores de nuestra sociedad.

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