The Handmaid’s Tale: Un futuro distópico que se siente completamente real

La serie ha tenido tanto éxito que ya se confirmó una tercera temporada para el próximo año.

Por: Rocío Toledo

Durante la Cuenta Pública, el Presidente Sebastián Piñera dijo lo siguiente: “Una sociedad en que las familias no quieren tener hijos es una sociedad enferma”, frase que no tardó en viralizarse en redes sociales donde gran parte de los usuarios la tildó como una idiotez. Sin intenciones de debatir acerca de si tal pensamiento es correcto o no, el sentimiento que deja es justamente la base en la que se construye The Handmaid’s Tale o, en español, El Cuento de la Criada, serie que por estos días emite su segunda temporada y que en cada capítulo elabora una especie de retrato de la sociedad a la que el Mandatario aludía.

La producción original de Hulu estrenada el año pasado, nos presenta un futuro distópico en el que los índices de natalidad llegaron a números tan bajos en Estados Unidos, que un grupo de hombres tomó el toro por las astas y llevaron a cabo un de golpe de Estado, arrasando con toda ley establecida para crear su propia dictadura teocrática; la denominada República de Gilead. Es en este mundo donde, entre otras cosas, los homosexuales son una aberración, las mujeres deben obedecer a sus esposos y, más importante aún, quienes son fértiles deben cumplir su deber y procrear. Procrear hijos como una fábrica imparable para el bien de la sociedad estadounidense.

El primer episodio comienza con un flashback donde se nos presenta el primer acto de un largo trayecto que recorrerá la protagonista, June (interpretada magistralmente por Elizabeth Moss) a quien se capturó como muchas otras mujeres y se le obligó a convertirse en una concubina o, como le llaman en la serie, una Criada que cada cierto tiempo va cambiando de casa y dando a luz hijos que serán criados por los Comandantes y sus esposas. Situación que tiene ciertas similitudes con los vientres de alquiler, solo que en este caso las mujeres fueron separadas de sus familias y obligadas a cumplir este nuevo rol.

Con todo lo que está ocurriendo en el mundo, sobre todo con el movimiento feminista que se expande rápidamente, The Handmaid’s Tale deja en evidencia dos puntos muy claros; primero, no todos los hombres son malos ni todas las mujeres son buenas y víctimas. Pero aún más importante que eso, hace una advertencia para tomar conciencia del poder y las consecuencias que puede ejercer un libro de miles de años si cae en manos equivocadas porque, después de todo, una sociedad que no quiere tener hijos está enferma ¿no?

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