Columna: “Los viejos robles siempre mueren de pie»

El hacer mención al Detective Juan SEOANE MIRANDA, para muchos puede resultar un personaje desconocido, pero si se hace referencia a un hecho histórico ocurrido en nuestro país, y a ello se suma una vinculación directa con este ex Oficial del antiguo “Servicio de Investigaciones”, cuya institución es reconocida en nuestros días como la PDI, podrían resplandecer luces del importante rol que cumplió este ex funcionario policial, siendo este un breve homenaje a rendirle, al cumplirse un año de su deceso el día 15 de junio del 2017, en la ciudad de Santiago.

Por: Subcomisario Miguel Urrutia C. PDI Victoria

Rememorando la historia de nuestro país, el día 11 de septiembre del año 1973, se produjo un golpe de estado, el cual se materializó en una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile, conformadas por la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército, cuya finalidad fue derrocar al presidente socialista Salvador ALLENDE GOSSENS y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular. En dicho escenario Juan SEOANE MIRANDA, quien ostentaba el grado de Inspector, se desempeñaba como jefe de los Detectives que ejercían la custodia del primer mandatario, quien tras producirse el golpe de estado, en dependencias del palacio de gobierno, decidió dejar en libertad de acción a todos sus representantes, edecanes y custodios de todas las ramas de las fuerzas armadas y de orden. Fue así como el ex presidente ALLENDE llamó a su despacho al Inspector SEOANE MIRANDA, para comunicarle personalmente tal decisión, no obstante el detective decidió no acatar, desobedeciendo dicha disposición, señalando ante ello lo siguiente:

“…Presidente, ¡me quedaré!, es mi deber con usted, con la institución y con mi promesa de servicio…”, entonces el Presidente le respondió: “…sabe Inspector… siempre supe su respuesta,… PUES LOS VIEJOS ROBLES SIEMPRE MUEREN DE PIE…”.

De esta manera el Inspector SEOANE junto a sus 16 detectives subalternos, manteniendo a un costado cualquier idea o creencia política, portando nada más que sus respectivas armas de cargo y placas institucionales, en un completo acto de valentía y coraje, se enfrentaron a las tropas, ametralladoras, francotiradores, tanques, aviones de guerra y bombardeos, haciendo honor a su promesa de servicio de hasta rendir la vida si fuese necesario. No obstante y por orden del primer mandatario y representante del poder ejecutivo, los Policías tuvieron que entregarse a las nuevas autoridades del gobierno de facto, resultando todos ellos detenidos y enviados a un regimiento, donde permanecieron recluidos. Finalmente en el palacio de La Moneda, el presidente ALLENDE se quitó la vida y las fuerzas golpistas tomaron el control total del poder.

LEALTAD A LA MISIÓN

Él mismo Juan SEOANE MIRANDA, describió su participación en el golpe de estado, a través de una entrevista realizada al diario español “El Mundo”:

Cuando se fueron los agentes de la Guardia del palacio y cambiaron de bando, el presidente me llamó. Estaba en el salón Toesca, en una mesa grande, sentado sobre la mesa y con los pies colgando. Estaba solo. Me acerqué y me dijo que estaba liberado para retirarme junto con todos los funcionarios a mi cargo. Le contesté: -Yo voy a quedarme-. Entonces me dijo: -Estaba seguro de que usted se iba a quedar, porque los viejos robles mueren de pie-. No fue nada grandilocuente, sólo una cosa sentida”.

¿Por qué se quedó en La Moneda? Le preguntaron nuevamente:

“Uno piensa en ese momento en muchas cosas. Que se ha estado cumpliendo una función, que hay una familia que ha creído en lo que uno decía… ¿Con qué cara me iba a presentar a todo el mundo si escapaba? Son decisiones sin vuelta, sin importar lo que vaya a suceder”.

Sus detectives leales como él, al saber su decisión, no abandonaron tampoco al presidente ALLENDE, a diferencia de las demás guardias que ejercían también su custodia, quienes si se retiraron y cambiaron al otro bando.

Son muchos los valores los que pueden ser descritos y extraídos en este noble y heroico acto de lealtad hacia la misión institucional, cumpliéndose con la labor profesional asignada, en este caso el de prestar custodia al Jefe de Estado hasta el último momento, y cuando las demás instituciones optaron por abandonar sus funciones tras las disposiciones de sus respectivos mandos. En este escenario estos valientes detectives, en lugar de abandonar su labor,  dejaron de lado cualquier creencia política o religiosa, más allá del temor que se pudiere generar al estar frente a un momento crítico, en el cual estaba en riesgo incluso sus propias vidas, sobreponiendo el interés profesional sobre el personal, con el objeto de cumplir fielmente con la promesa de servicio institucional y haciéndose también partícipes en la historia de nuestro país, dejando en lo más alto el valor de ser un Detective, y constituyendo un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones.

En el 85 Aniversario de la Policía de Investigaciones de Chile.

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