El medio de comunicación que se niega a morir: La historia del único radioaficionado de Victoria

Por: Francisco Meliñir

El jueves pasado, mientras se realizaba una actividad en el auditorio del Centro Cultural, en una esquina del primer piso se ubicaba un hombre acompañado por algunos equipos -desconocidos quizá para los millennials-, un audífono y un micrófono,

Era don Manuel González Marín, un radioaficionado, el único en la comuna que utiliza este medio de comunicación, que pese a la llegada de los smartphones e internet se niega a desaparecer.

Gentilmente Don Manuel se sienta a conversar con Somos9 y nos cuenta sobre sus cerca de 38 años como radioaficionado.

¿Cuándo partió siendo un radioaficionado?

“Partí cuando era muy joven, cuando estudiaba en la enseñanza media. En esos años el único medio de comunicación era la radio AM, y tener una radio portátil era difícil y caro. Para poder escuchar música había que buscar la manera, ingeniarselas para que fuera gratis. En esos años existía una tecnología a través de un sistema que se llamaba radio a galena, y desde donde se podían captar emisoras. Yo estudiaba electricidad y ahí comencé de forma experimental, seguí metiéndome en la electrónica y transformé un receptor de radio en un transmisor. Con los años seguí haciendo radio y con los avances fui adquiriendo nuevos instrumentos tecnológicos”.

Manuel cuenta con equipos HF y VHF. Los primeros, cuyas siglas significan “High frecuency” (alta frecuencia), permiten que las transmisiones de los radioaficionados alcancen puntos lejanos, mientras que los segundos, “Very high frecuency”, ocupan rangos de frecuencia de 30 MHz a 300 MHz, por lo que pueden recibir señales de radios FM. “Los equipos trabajan con un sistema repetidor, esto quiere decir que el equipo transmite en una frecuencia, el repetidor la recibe y la vuelve a transmitir en otra frecuencia. Normalmente los repetidores están ubicados en zonas altas, por lo que yo puedo hablar con estaciones que están a larga distancia, como en Loncoche, Chillán o Talca” explica.

¿Cualquier persona que tenga estos equipos puede ser radioaficionado?

“Para ser radioaficionado hay que tener una licencia otorgada por la Subsecretaría de Transporte y Telecomunicaciones, es igual que cuando se saca una licencia de conducir. Nos piden un certificado de nacimiento, certificado de antecedentes y dar un examen teórico. Una vez obtenida la licencia, se puede operar una radio. Yo tengo licencia desde el año 1977”.

Consultado sobre los temas que protagonizan las transmisiones de los radioaficionados, Manuel González cuenta que, “tenemos una limitación, ya que no podemos hablar o transmitir de religión ni de política o realizar transacciones comerciales. Generalmente hablamos de temas de actualidad, del cambio climático”. Además a la hora de interactuar con otros radioaficionados no existen barreras “hablo tanto con colegas chilenos, como de países vecinos de Argentina, Brasil, Colombia, Perú”.

LA LABOR EN EL TERREMOTO DEL 2010

Manuel cuenta que los radioaficionados cumplieron una gran labor para el terremoto del año 2010, donde más de la mitad del país se quedó sin luz eléctrica. “Fue la única herramienta que funcionó para el terremoto. Tenemos la ventaja de que si se caen las antenas, rápidamente podemos armar otra, porque tenemos de repuesto. Se arma en poco tiempo. Si no tenemos energía, podemos utilizar una batería. Ante la ausencia de energía eléctrica, yo tengo una autonomía de funcionamiento de a lo menos una semana” señala.

González continúa contando la anécdota del sismo de hace ocho años y revela cómo su pasión sirvió de ayuda ante la poca información que se tenía en ese momento. “Fue un poco traumático. En ese tiempo yo era bombero en Temuco por lo que fui a la comandancia y llevé mi equipo de radio. Nos tocó evacuar el hospital y tras terminar, encendí mi equipo y empecé a llamar por radio. Con los primeros que tuve contacto fue con colegas argentinos y ellos me dijeron que efectivamente había ocurrido un terremoto fuerte en Chile y el epicentro había sido en la zona de Concepción. Nosotros hasta ahí no teníamos idea. Yo seguí hablando por radio y durante la tarde tomé contacto con una persona de Chiguayante y él me informó que había sido muy fuerte, que estaban las calles cortadas, que no había luz ni agua. Él hizo funcionar su radio con la batería de un auto” finaliza.

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