Renato Cid: “Con el deceso de don Saúl Villenas se nos fue un victoriense de tomo y lomo”

Tras un servicio religioso, sus restos descansan junto a los de su hija Marta, en el Cementerio Municipal de la ciudad.

Por: Manuel Burgos

Víctima de cáncer falleció a los 83 años de edad, el profesor normalista, Saúl Domingo Villenas Muñoz, quien si bien ya estaba jubilado, siguió en la senda educacional, proporcionando “el saber y la virtud” a quienes recurrían a él, en esta su patria chica, pues fue al decir de su familia, “un victoriense de tomo y lomo”.

Saúl Domingo Villenas Muñoz, falleció a los 83 años.

En el templo de la iglesia, ubicado en calle Chorrillos N° 844, el servicio fúnebre, el lunes 07 de mayo, a las 11 horas, lo encabezó la familia: su viuda, Marta Durán, junto a sus hijos Ricardo y Sandra Villenas Durán; su yerno, Renato Cid Seguel, quienes recordaron a su hija Marta, que había antecedido a la partida de su progenitor en varios meses.

En el recinto, se dieron cita dirigentes del Colegio de Profesores, encabezados por su presidente, Óscar Miquel Fellmer; al igual que el concejal, Luciano Alvarado Torres y gran cantidad de amigos y colegas. Cid Seguel, con responsabilidades en la congregación anfitriona, declaró previo al inicio del culto fúnebre que “tuve la buena gracia de conocer a don Saúl, hace muchos años y hoy, con una serie de hermanos responsables de la Iglesia, estamos haciendo una reunión de despedida, aunque ayer tuvimos una Reunión de Conmemoración, donde la Familia, sus nietos, hijos, hablaron acerca de él; lo recordamos con mucho cariño; fue una reunión hermosa y hoy (ayer), nos reunimos para despedirnos y agradecer a todos sus amigos, colegas. Así que estamos, por un lado, contentos porque fue un episodio muy bonito. Él, se fue con mucha paz y la verdad es que estamos agradecidos de Dios por darnos este tiempo y hoy, con mucho amor lo vamos a despedir”.

EN EL CORAZÓN
Sus familiares señalaron que el maestro, el “Tata” Saúl , como le llamaban con mucho cariño, fue un profesor de tomo y lomo; un normalista que llevaba su oficio y su actividad en el corazón; que se enfermó; que tuvo un cáncer de larga data, tiempo que les permitió cuidarlo, despedirlo “y hacer todos los tiempos que Dios nos permitió, y eso nos permite estar muy tranquilos hoy día, recordando lo que él fue”.

Sus cercanos rememoran que Villenas Muñoz comenzó su vida laboral en Quino, para posteriormente ejercer en la Escuela “Hernán Trizano”, terminando su actividad docente, en la Escuela “Héroes de Iquique”. Los restos del recordado maestro se llevaron, posteriormente, al Cementerio Municipal de Victoria, donde a las 13 horas, se sepultaron junto a los de su hija, Marta Villenas Durán, rodeados del Amor Infinito que sólo el Buen Padre Dios sabe dispensar.

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