Volvió el rico pan: Panadería El Salto reabrió mientras se reconstruye antiguo local

20 años de tradición fueron destruidos por un voraz incendio en febrero pasado. A menos de dos meses de aquello, “El Salto” volvió a abrir y la gente lo agradece.

Por: Francisco Meliñir

El día domingo 11 de febrero, un incendio que comenzó por el recalentamiento del cañón del horno de la panadería El Salto, destruyó por completo el local comercial con más de 20 años de vida en la ciudad de Victoria.

El Salto con el paso de los años, se convirtió en una panadería tradicional de la ciudad, por la calidad de su pan, pero también por la buena atención hacia el público de cada uno de sus trabajadores.

Luego de un mes y medio y mientras se espera la investigación por parte de la aseguradora para que se concrete el pago de este, El Salto volvió a abrir el pasado martes 20 de marzo, a pasos de la esquina donde se ubicaba, con un espacio limitado, pero con el mismo cariño y trabajo de quienes día a día hornean el mejor pan de Victoria.

“El apoyo de la gente ha sido incondicional, en general ha sido un apoyo enorme para poder pararnos. Las palabras de ánimo, los abrazos, nuestros clientes, todo ha sido incondicional y estoy agradecido de corazón con la respuesta de la gente” cuenta el dueño de El Salto, Sergio Castro. Dicho apoyo se pudo apreciar los primeros días luego de su reapertura, ya que mucha gente llegó hasta el local para comprar el pan, tanto así que se formaron filas a lo largo de la vereda.

Luego del siniestro, rápidamente el resto de los locatarios de Victoria y la comunidad en general, realizó campañas para recolectar alimentos y dinero en ayuda de Sergio, sin embargo, él al recibirla, tomó la decisión de entregarla a sus trabajadores, quienes resultaron afectados al perder su fuente laboral. “Mis agradecimiento para todos los colegas que aportaron algo para mis trabajadores” agrega Castro.

El Salto proveía el pan a muchos otros locales de la ciudad, por lo que el incendio no solo afectó al dueño y a sus trabajadores, sino que a terceros que cada día recibían el pan que venía desde “la esquina roja” de Victoria.

“Por la cantidad de pan que yo hacía, era difícil solucionar nuestra entrega rápidamente, pero muchos de esos clientes me esperaron y ahora sigo entregándoles el pan, aunque debo traer también de Temuco, ya que por ahora nuestra producción -que es menor a la que hacíamos antes- no da para repartir de forma normal” confiesa Sergio.

Finalmente, el dueño de “El Salto” comenta que la construcción del edificio siniestrado debería finalizar los primeros días de junio, fecha donde la panadería podría volver a su tradicional ubicación.

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