Pedro Nahuelcheo Huenchulao: Crónica de una vida y muerte mapuche

El pasado miércoles 27 de diciembre, se realizaron los funerales de don Pedro Nahuelcheo Huenchulao, hombre antiguo de 88 años de edad, quien fuera atropellado a mediados de noviembre, por la comerciante y dueña del Terminal de buses rurales de Victoria, Gladys Fuller Peña.

Por: Nelson Soto Santibáñez

El suceso fue vox populi desde fines de noviembre, momento en que el video del impactante atropello fue transmitido por los distintos canales de televisión abierta del país. Durante más de un mes, don Pedro y su familia vivieron un tortuoso periplo que, dado su estado de coma y las múltiples lesiones graves que sufrió, lo llevó desde la urgencia del Hospital de Victoria a la UCI del hospital de Castro, para finalmente fallecer el pasado domingo en el hospital Intercultural de Nueva Imperial.

¿QUIÉN FUE DON PEDRO?

Pedro Nahuelcheo Huenchulao, antiguo habitante mapuche de Victoria, fue el cuarto de seis hermanos, nació el 29 de noviembre de 1929, en la comunidad mapuche Pedro Huenchulao, ubicada en el sector sureste de la comuna, cercana al límite con Perquenco. Sus padres fueron el agricultor don Cifuente Nahuelcheo y la comerciante doña Juana María Huenchulao. A sus ocho años de edad muere su padre, quedando doña Juana María a cargo del cuidado y la crianza de los seis hermanos. Pedro recibió su educación escolar en la Escuela Primaria San Bartolo, existente en el fundo del mismo nombre, de propiedad de los colonos Cameron, vecinos de la comunidad Huenchulao.

Siendo joven aún, Pedro comienza su vida laboral como jornalero agrícola de los fundos San Bartolo, Santa María y Santa Rosa respectivamente, todas propiedades de colonos, colindantes con la entonces reducción Huenchulao. En adelante Pedro tuvo varios trabajos y oficios: fue minero del carbón en la Compañía y Fundición Schwager S.A. en Coronel. Posteriormente retorna a sus tierras en Huenchulao, se dedica a realizar labores agropecuarias, principalmente la siembra, la crianza y compra-venta de ganado vacuno. Posteriormente trabaja como maestro carpintero y mueblista, obteniendo reconocimiento local por la calidad de sus trabajos con madera.

A sus 23 años decide formar familia, y se casa con doña Eloísa García Vidal, mujer originaria también de Huenchulao. Con Eloísa tienen cuatro hijos, dos varones y dos mujeres, a quienes crio y cuidó toda la vida: Verónica, Laura, Ronel y Daniel, el que perdería la vida a corta edad. Hace unos años, su esposa enferma de cáncer y Pedro dedica todas sus fuerzas a su cuidado, finalmente Eloísa fallece y en adelante, don Pedro vivió solo en su casa, rodeado de sus hijos y familiares, cuidando de sus animales y de sí mismo.

En su comunidad Huenchulao, Pedrito (como le decían) aportó en la música, pues fue un gran cantor y guitarrista que animaba reuniones mapuche – campesinas. En los nguillatun, hasta sus últimos años, tocaba el kultrun y aportaba con su conocimiento tradicional y antiguo. Se cuenta también que fue un futbolista destacado, tanto como delantero y mediocampista, gracias a lo cual, viajó y representó en variadas ocasiones al equipo de fútbol “Mundial” de Huenchulao.

EL ATROPELLO

Su último viaje a Victoria fue el día sábado de 18 de noviembre de 2017, pues don Pedro poseía un alto sentido cívico, por lo que viajó con el propósito de sufragar en la primera vuelta presidencial. Tres días después recibía el pago de su pensión, por lo que decidió quedarse en casa de familiares en Victoria para volver a su hogar después del pago y de las compras mensuales. Lamentablemente esto no aconteció, y la mañana del miércoles 22 de noviembre a las 10:30 horas, mientras don Pedro recorría el centro de la ciudad realizando sus trámites, fue atropellado brutalmente cuando cruzaba correctamente en un paso cebra, por la camioneta que conducía Gladys Fuller Peña.

En adelante, Pedrito comienza un infatigable viaje, pues debido al politraumatismo grave producto del atropello, necesitaba de ventilación mecánica para mantenerse con vida. Estos equipamientos no se encontraban en el hospital San José de Victoria, por lo que fue derivado a la precaria red hospitalaria publica de Chile para conseguir una cama con ventilador. Después de horas, se le informó a la familia que la única cama disponible para este adulto mayor estaba en Castro, por lo que ese mismo miércoles a las 17 horas, una ambulancia lo trasladó en un viaje de ocho horas por tierra hasta el hospital Augusto Riffard de Castro, donde estuvo internado casi dos semanas, lejos de su familia y de su tierra. En el intertanto y gracias a las gestiones de autoridades locales y regionales de La Araucanía, don Pedro fue trasladado en avión hasta Temuco y de ahí en ambulancia hasta el Hospital Intercultural de Nueva Imperial, donde permaneció por otras tres semanas hasta encontrar la muerte. Cabe mencionar que en todo este tiempo, don Pedro se mantuvo en coma y sin saber cómo terminaba su extensa vida.

Mientras, en Victoria, la familia se ha mantenido activa y movilizada para no dejar impune este atropello a la vida humana. Pues la conductora Gladys Fuller Peña, quien por orden del Fiscal Carlos Obreque Oviedo estuvo detenida solo dos horas, aduciendo a su falta de antecedentes penales y a enfermedades pre-existentes, tales como: depresión moderada, trastorno del sueño y artritis entre otras, todas certificadas por su médico familiar Fernando Vallejos de Victoria. A la conductora no se le aplicaron medidas cautelares ni se le retuvo la licencia de conducir, de hecho sigue conduciendo por las calles de la ciudad.

Con los días, la noticia se propagó por los medios de prensa y se difundió por televisión abierta el video captado por las cámaras de seguridad que muestra el atropello. Así mismo, la ciudadanía organizó dos manifestaciones públicas, una en la plaza de armas de Victoria y otra frente al Juzgado de la ciudad, con el propósito de exigir a las autoridades judiciales la formalización de la conductora. Ese mismo día se ingresó un Patrocinio y Poder a nombre de la abogada Ariela Irarrázabal Ugarte en representación de la familia de la víctima, y recién un mes después del accidente, el día jueves 21 de diciembre, se concretó la formalización por cuasidelito de lesiones graves, se establecieron 60 días de investigación y se consigue también la medida cautelar de no aproximarse a la víctima, pues según varios testigos, la conductora en reiteradas ocasiones se paseó impunemente por las salas hospitalarias de Victoria e Imperial, donde don Pedro estuvo internado.

Al cuerpo de don Pedro se le practicó una autopsia en el Servicio Médico Legal en la mañana del 25 de diciembre, la que indica claramente que la causa inmediata de muerte es una “anasarca más una neumonía aspirativa, causadas por el politraumatismo musculo-esquelético y visceral complicado, debido a: Hecho de tránsito. Atropello”. A partir de la muerte de don Pedro, la familia espera la próxima audiencia para la reformalización de la autora del atropello, bajo la figura legal de Cuasidelito de homicidio, y con ello la anhelada justicia frente a este tipo de trágicos sucesos con resultado de muerte.

El cuerpo de Pedro Nahuelcheo fue velado en su casa, en la comunidad Pedro Huenchulao, donde asistieron familiares, vecinos y autoridades comunales. Sus funerales se realizaron la tarde del miércoles 27 en el cementerio de Huenchulao, bajo un intenso calor, y la compañía de más de 170 personas que viajaron desde distintos sectores para tributar la vida de don Pedro y acompañar a su familia en el dolor por la abrupta partida de este antiguo habitante de nuestro territorio, que murió alejado de su lof, sus seres queridos y por causas de terceros.

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