“El zurdo” comienza a vivir su sueño y va por la conquista de Liniers

Hace algunos meses les contamos la historia de una joven promesa del fútbol, Diego Alarcón, hijo de un victoriense y de madre argentina que en ese entonces vivía en Neuquén y que había tenido acercamientos con diferentes clubes trasandinos y chilenos, entre ellos Vélez Sarsfield y Universidad de Chile.

Por: Francisco Meliñir, Periodista

Hoy con 12 años, Diego se asienta permanentemente en Buenos Aires tras quedar en las inferiores de “El Fortín” como se conoce al equipo del barrio de Liniers. Ahí “el zurdo” comienza a vivir un sueño, ser parte de las inferiores de un equipo profesional.

Deportivo Rincón fue el último club amateur donde Diego, con la 10 en la espalda, estuvo derrochando talento, el equipo de Rincón de Los Sauces al noreste de Neuquén. Tras eso vino la exitosa prueba en Vélez, donde su padre Cristian fue su acompañante.

“Fue una prueba masiva, llegué allá me pasaron una pechera y comenzamos a jugar. Primero no encontraba la pelota, después ya pude comenzar a jugar, pude dar asistencias y hasta me perdí un gol” cuenta.

Tras cerca de dos horas, Diego recibió la noticia que esperaba. Desde 2018 será parte de la sub-12 de Vélez Sarsfield. “Ahora tendré que entrenar los martes, miércoles, jueves y viernes y los domingos son los partidos del torneo. En enero hacemos pretemporada, habrá partidos previos y después ya empieza el campeonato” señala.

En ese torneo no todo será fácil, ya que los rivales que enfrentará en Vélez serán los más exigentes. River Plate, Boca Junior, San Lorenzo, solo por nombrar algunos, son los cuadros que participan, un desafío tremendo, pero al que el zurdo no le hace el quite. “Mi objetivo es empezar a ser titular y me gustaría ser capitán, ya lo he sido en otros equipos, me siento bien así, porque sé que puedo manejar un equipo y salir adelante” cuenta confiado y sin miedo al futuro.

Con solo 12 años Diego Alarcón se lanza a un camino que no siempre es fácil, que conlleva sacrificios, propios y de la familia, pero que, si se sabe llevar, traerá más alegrías y recompensas. Mal que mal, no hay nada mejor que jugar fútbol.

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