Familia despidió a Prosperina Pérez Henríquez quien falleció a los 103 años

A los 103 años de edad dejó de existir doña Prosperina Pérez Henríquez, vale decir sólo, 33 años después de haber sido fundada la ciudad,  testigo presencial de su desarrollo e involucrada en diversas actividades de la naciente comunidad.

Sus amigos y familia la despidieron, tras el velatorio y Misa de Exequias, celebrada por el Padre Oscar Camilla Guerra, el jueves 23 del presente, a las 11 horas, en la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced y la acompañaron a su posterior funeral en el Cementerio Municipal de la localidad.

LONGEVA GENERACIÓN

El nieto mayor, Pablo Benavides Castillo dijo que daba el adiós a su abuelita, transformada con los años, también en bisabuelita y que pertenecía a una generación muy antigua de la comuna; que era viuda de don Pedro Castillo Salvo, maestro encargado de instalaciones eléctricas en la comunidad, e incluso, responsable de los motores eléctricos que proporcionaban el necesario fluido eléctrico a la ciudad, época de 1940 al 1950, y que era de propiedad de los vecinos Germani y Meline, de la incipiente urbe.

“La historia de ella, un poco se vincula con la historia de Victoria, en gran parte –prosigue el funcionario municipal- y la historia de mucha gente que nosotros debemos respetar mucho; debemos recordar, rescatar sus ejemplos, el esfuerzo para conseguir sus tareas, que es muy superior al esfuerzo que nosotros hacemos hoy en día; entonces, de ahí nosotros sacamos un poco las enseñanzas que queremos transmitirles a nuestros propios hijos; el empeño que ellos pusieron, el amor que entregaron”, añadiendo que era inevitable, cuando fallecía una persona que se quiere mucho, reflexionar sobre la vida y la muerte y que en el caso de la longeva difunta, le hacía recordar momentos de infancia y niñez bajo el cuidado de la matriarca.

FILIAL COMETIDO

Muestra Benavides, el estar agradecido de haberla tenido con ellos ”de pensar en lo que fue la abuela para nosotros, en dar las gracias a la vida, de que la tuvimos y que la disfrutamos, todo lo que fuera necesario y que es el mensaje que queremos transmitir en este paso de la vida a la muerte”.

Rescata que Pérez Henríquez fue una abuelita amorosa, “regaloneadora”, que debe haber cometido errores como toda la gente y que lo que le entregó a la familia, era lo que más les apretaba el corazón, de lo cariñosa y amorosa que fue con ellos, con su descendencia, agradeciendo las muestras de afecto recibidas, de quienes se acercaron para entregar condolencias, como también las entregadas por los medios digitales y de las que están muy reconocidos.

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