El derecho al desarrollo

Por: Damaniel Cid Inzunza, Ingeniero Civil Industrial, UNAP

El derecho al desarrollo es la medida del respeto de todos los derechos humanos. Ese debería ser nuestro objetivo: una situación en que a todas las personas se les permita acrecentar al máximo sus posibilidades, y contribuir a la evolución de la sociedad en su conjunto, el Sr. Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas en 1986, tras años de debate, los gobiernos del mundo proclamaron por vez primera que el derecho al desarrollo era un derecho humano inalienable. La Declaración sobre el derecho al desarrollo, aprobada ese año por la Asamblea General de las Naciones Unidas, representaba una nueva manera de abordar la realización de los ideales de las Naciones Unidas al proclamar: “La persona humana es el sujeto central del desarrollo y debe ser el participante activo y el beneficiario del derecho al desarrollo”. También afirma que es imposible la plena realización de los derechos civiles y políticos sin el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales. La Declaración establece que la responsabilidad principal en la realización del derecho al desarrollo recae en los gobiernos nacionales. También destaca la cooperación internacional al afirmar que los “Estados tienen el deber de cooperar mutuamente para lograr el desarrollo.

En vista de la importancia del derecho al desarrollo, la Asamblea General decidió ese mismo año incluir como uno de los objetivos de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos el examen de la relación entre el desarrollo y el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales, así como los derechos civiles y políticos. En 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) también publicó su primer Informe sobre Desarrollo Humano, en que establecía un rango entre los gobiernos del mundo sobre la base del progreso alcanzado en materia de esperanza de vida, alfabetización, matrícula escolar y producto interno bruto.

Después de difíciles negociaciones, la Declaración y el Programa de Acción de Viena proclamaban que la democracia, el desarrollo y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales eran conceptos interdependientes que se reforzaban mutuamente. Los gobiernos representados en la Conferencia Mundial reafirmaron el derecho al desarrollo como derecho universal e inalienable y como parte integrante de los derechos humanos fundamentales, y señalaron que la falta de desarrollo no podía invocarse como justificación para violar los derechos humanos. También en 1993, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas decidió establecer, por un período de tres años, un segundo grupo de trabajo que se encargara de formular medidas para eliminar los obstáculos a la aplicación de la Declaración sobre el derecho al desarrollo. Las recomendaciones del grupo, publicadas en 1995, señalaban que:

El derecho al desarrollo exigía el establecimiento de una estrategia a largo plazo; Los Estados deberían crear las condiciones internas conducentes a la realización del derecho al desarrollo; Los Estados deberían establecer políticas y programas orientados a garantizar un equilibrio entre el crecimiento económico y el mejoramiento de las condiciones sociales; La participación de la población en el derecho al desarrollo debería extenderse a las personas de todas las edades y origen étnico, lingüístico y religioso; Los gobiernos deberían emprender una campaña de educación para que las personas tomaran mayor conciencia respecto de sus derechos y responsabilidades.

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