Señor Juez de lo Formal

Señoría, Usía, Magistrado, seguramente son términos que habrá oído en más de alguna oportunidad, a propósito de las -a veces- poco entendibles palabras que utilizamos los abogados, cuando se nos escucha dentro o fuera de los tribunales de justicia, o ante el encuentro con un magistrado o magistrada que, ante su imperiosa presencia, el litigante procede sin más trámite a un saludo ritual.

R0O51O51O01O6681O11O525Por: Manuel Soto Rivas, Académico Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas UNAP

Ello es parte de las formalidades que se enseñan, interiorizan, y utilizamos dentro del estudio de la carrera de Derecho, uso cotidiano en las relaciones sociales y, como es obvio, por naturaleza, ante los órganos jurisdiccionales, administrativos, o entidades en donde desarrollamos la profesión.

Pero, no solo de palabras técnicas y/o formales está integrado el quehacer de los abogados, procuradores y habilitados en derecho sino, además, de ciertas etiquetas. Quizá se torne llamativo e inusual observar un operador u operadora sin una vestimenta “acorde”, ello porque la costumbre judicial lo ha establecido, incluso desde que se rinden los temibles exámenes orales de la carrera, que tradicionalmente han sido formales.

Ahora bien, es el Código Orgánico de Tribunales que reglamenta el tratamiento que se le debe dar a los magistrados de los distintos tribunales, cuando en el artículo 306 dispone que “La Corte Suprema tendrá el tratamiento de Excelencia y las Cortes de Apelaciones el de Señoría Ilustrísima. Cada uno de los miembros de estos mismos tribunales y los jueces de letras tendrán tratamiento de Señoría”. Acorde con esto y, ante las faltas de respeto que se cometieren en los escritos que se les presentaren a los jueces, se podrán aplicar medidas de represión o castigo, según lo indica el mismo cuerpo legal en su artículo 531.

De tal relevancia es esta regulación que, hace pocas semanas, dos colegas fueron suspendidos por el periodo de un mes para el ejercicio de la profesión, cuando uno trataba de “S.J. Conchetumadre en lo Civil” a un juez, en un escrito presentado ante un Juzgado de Los Andes o, en otro caso, se refería como “tribunal de mierda” cuando se solicitaba el desarchivo de una causa, frases que como podrá imaginar, los magistrados consideraron ofensivas.

Con todo, y como podrá prevenir el lector, la costumbre judicial, los formalismos y ritualidades, en su gran mayoría practicados y respetados por quienes concurren a un tribunal por una simple consulta, a intervenir en alguna causa, como litigante, parte, o perito, seguirán arraigados, siendo -para el innovador y moderno litigante- prácticas complejas de contrariar.

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