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El pibe que la rompe en Argentina y sueña con jugar por La Roja

Diego Alarcón Cid es un niño de 12 años, su padre es chileno y su madre argentina. Nació en la ciudad de Victoria, pero actualmente vive en Los Sauces, Provincia de Neuquén, Argentina.

Por: Francisco Meliñir, Periodista

Desde los 5 años juega fútbol y sus grandes condiciones han llamado la atención de equipos chilenos y argentinos, entre ellos Universidad de Chile y Vélez Sarsfield, respectivamente.

Esta es la corta pero increíble historia de un, además, excelente estudiante que sueña con vestir la camiseta de la selección nacional.

A los 5 años de edad, allá por 2010, Diego, que vivía en Victoria, se inscribió en la Escuela de Fútbol Joven del extinto Unión Temuco. Cada día sábado viajaba en compañía de su madre o padre, a entrenar en las canchas ubicadas en la entrada norte de la capital regional. Cuando llevaba un poco más de un mes entrenando, un dirigente del club se acercó a sus padres con la intensión de fichar a Diego para integrarlo a la institución. Por diferentes razones esto no sucedió.

3 años más tarde, su padre Cristián Alarcón lo llevó a Santiago a una prueba masiva de jóvenes promesas, realizada por el club Universidad de Chile en la comuna de La Pintana. A las 10 de la mañana se abrían las puertas del complejo deportivo, más de 250 niños de todas partes del país llegaban con la ilusión de quedar en uno de los clubes más grandes del país. Las pruebas para la categoría de Diego comenzaban recién a las 13:30 horas, sería una larga espera, para un niño que solo quería demostrar con un balón en sus pies su talento.

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Cuando llegó la hora de las pruebas, Diego destacó por sobre los demás niños y rápidamente su zurda conquistó al director técnico que lo vio. A la semana siguiente ya estaba entrenando en el Centro Deportivo Azul (CDA).

Pasó el tiempo y el pequeño zurdo dejó Chile, a los 9 años cruzó la cordillera en compañía de su madre, dejando atrás todas esas experiencias ganadas tanto en Temuco como en Santiago. Pero no se alejaba del fútbol, porque este le tenía preparadas nuevas cosas.

Cristián Alarcón, el padre de Diego, conoció un día a Claudio Chavarría, un exjugador de fútbol profesional, a quien le consultó si conocía a alguien relacionado a este deporte en Argentina. Osvaldo Damiano, ex Vélez Sarsfield, fue la respuesta de Chavarría, Desde ese momento Cristián se contactó con el ya retirado atacante trasandino, con quien logró que Diego viajara a Buenos Aires.

En la capital argentina Diego mostró su fútbol, el que atrajo a los encargados de las divisiones inferiores de “El Fortín”, sin embargo, la todavía corta edad le impidió quedarse en la pensión y escuela del Club Vélez. No obstante, el club continúa realizándole seguimientos y le tiene un cupo reservado en las inferiores para cuando cumpla 13 años, edad necesaria para instalarse en las escuelas de fútbol.

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Hace dos años atrás, una filial de Huachipato buscaba jugadores menores en la ciudad de Perquenco, Diego recién llegado a Chile a pasar sus vacaciones de verano, asistió y en un partido de prueba convirtió dos goles, los que llamaron la atención del técnico acerero, pero la edad, nuevamente, le jugaba en contra, con 10 años le era imposible asistir a las escuelas del Club en Talcahuano.

Ese mismo verano, Diego también probó suerte en la Escuela de Fútbol Municipal de Victoria, a cargo de los profesores Pablo Valenzuela, Rodrigo Araya y del encargado de Deportes de ese entonces, Pablo Paredes. Jugó un campeonato donde fue elegido el mejor jugador, anotó 12 goles en 6 partidos, en el último, ganaron 5 a 0, 4 fueron de Diego y en el quinto fue el asistidor. ¡Una locura!

Las últimas experiencias del pequeño zurdo, las vivió en la Copa Neuquén y Neuquén Cup, en ambas su equipo llegó a la final, las que no pudieron ganar, pero Diego anotó 27 goles, 23 solo en la primera copa, ante rivales reconocidos al otro lado de la cordillera, como Argentinos Juniors, Lanús u Olimpo.

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Hace unos meses, estando Diego en Argentina, recibió un llamado, era desde Universidad de Chile, quienes nuevamente están interesados en tenerlo en sus escuelas formativas, pero los estudios y la familia en este caso pesaron más. Oportunidades no le faltarán, el fútbol lo lleva en la sangre, el talento en sus pies y en su corazón, el sueño de algún día vestir la camiseta de La Roja.

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