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De los dimes y diretes de Victoria

“El Señor Alcalde está en su legítimo derecho de requerir atención de los  jefes de servicio de la comuna, en la medida que los procedimientos habituales de comunicación sean respetados”.

“El Director del Hospital, no puede aducir no saber quién es el alcalde, toda vez que su obligación protocolar, lo debería haber llevado a saludar a la primera autoridad de la comuna, cuando asumió su cargo por voluntad de la ciudadanía”.

Por: Juan Gonzáles Almeida, ExAlcalde de Victoria

Los cambios democráticos de los últimos veinte años, el avance de los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, así como el mayor grado de instrucción de la ciudadanía, gracias al mayor acceso a la educación superior, han determinado un mayor grado de empoderamiento de la misma. Hoy, más que ayer, las personas están conscientes de sus derechos, los reclaman y esperan tener respuestas acordes a sus necesidades y que estas sean de calidad.

No obstante, poco y casi nada, se toma conciencia de los deberes propios de cada uno y de las obligaciones que nos depara la convivencia social.
Los mismos cambios habidos, especialmente el aumento de ingreso per cápita, nos han conducido a una sociedad consumista, individualista, egoísta, con poco sentido de solidaridad y muy poco interés por el bien común, sino solo por los intereses personales. La mayoría hace risa de la desgracia ajena, los cómicos y la tv de farándula, han hecho su “América”, son ampliamente vistas aprobadas y aplaudidas, lo que además de llenar los bolsillos de algunos, viene a denigrar la imagen, honra y prestigio de los que son sus víctimas. Hoy pareciera ser que “Todo” está permitido, desde faltarle el respeto a la  Primera Autoridad del País, hasta  a aquellos temas que nos son más queridos, y lo peor, es que todo pasa sin consecuencias. Pareciera que la impunidad reina y el libertinaje impera.

Estas reflexiones me llevan a considerar dos hechos que merecen atención y que la ciudadanía debe analizar para su actuar.
En año de elecciones, Malleco y Victoria en particular, han sido bombardeadas por anuncios de diversa índole por parte de señores parlamentarios, tanto locales como de afuera de la región, incluso de Santiago. No hay numero de este prestigioso medio de comunicación, en que no aparece alguno, sumándose a una iniciativa, alabando que se haya aprobado algo y un largo etc. ¿ A quién pretenden engañar? ¿Por qué no dan cuenta pública de su actuar? Su programa de ser elegidos, su patrimonio (solo 11 diputados han cumplido con transparentar sus declaraciones de impuesto). ¿Cómo han votado los proyectos de real interés para la ciudadanía y no solo para ciertos grupos de interés? ¿Cómo votaron la ley de estacionamientos? ¿Qué opinan de las tres causales de despenalización del aborto? Etc. Son interrogantes legítimas.

La intención de todos los sectores por intentar ser elegidos. Pero el intento debe ser de cara a la ciudadanía, con veracidad, hechos y honestidad.
Por otro lado, es preocupante que dos personeros públicos, ambos con altas responsabilidades y obligaciones, caigan en un entrevero que pareciera demostrar el ambiente que se vive en Chile. La convivencia social y en especial la interinstitucional debe darse en un ambiente de respeto y reconocimiento al rol de cada cual, velando siempre porque en ella prime el bien común.
Sin conocer el meollo del asunto, pero sí sus posibles consecuencias, es bueno establecer algunas premisas.

El Alcalde, de acuerdo a la ley, entre muchas otras, tiene las siguientes atribuciones:
– Coordinar el funcionamiento de la Municipalidad con los órganos de la Administración del Estado que corresponda.
– Coordinar con los servicios públicos la acción de éstos en el territorio de la comuna.
– Ejecutar los actos y celebrar los contratos para el adecuado cumplimiento de las funciones de la municipalidad, como asimismo, convenir con los servicios públicos la ejecución de acciones de competencia de éstos y tomar a su cargo establecimientos o bienes de propiedad de dichos servicios.

De acuerdo con estas atribuciones, el Señor Alcalde está en su legítimo derecho de requerir atención de los  jefes de servicio de la comuna, en la medida que los procedimientos habituales de comunicación sean respetados, reconociendo la autonomía de cada uno de ellos.
Por su lado el Director del Hospital, no puede aducir no saber quién es el alcalde, toda vez que su obligación protocolar, lo debería haber llevado a saludar a la primera autoridad de la comuna, cuando asumió su cargo por voluntad de la ciudadanía.
Está bien que reconozcamos nuestros derechos. Que no nos dejemos engañar, pero al mismo tiempo debemos reconocer nuestros deberes y actuar en la convivencia social con respeto hacia los demás, con responsabilidad en nuestras actividades y con solidaridad en pos del bien común.

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