Opinión: Subsidiariedad y ciudadanía

Por Jorge Villenas, Profesor de estado en Historia, Geografía y Ed. Cívica

Todavía no terminamos de darnos los abrazos de recibimiento de un nuevo año y nos estamos enfrentando a una catástrofe que no ha tenido parangón en la historia de Chile. La seguidilla de incendios forestales han demostrado las falencias que tenemos como país, sobre todo en el ámbito científico y tecnológico, junto con la falta de infraestructura suficiente para responder los requerimientos que demanda una emergencia como la que estamos enfrentando. Sumemos también, la falta de recurso humano calificado para hacer frente a este tipo de situaciones. Ciertamente urge invertir en estas áreas para enfrentar exitosamente todo la variedad de catástrofes que periódicamente debemos enfrentar.

Asimismo, más allá de las circunstancias naturales que han desencadenado los incendios que consumieron prácticamente toda el área desde la VI a la VIII Región, queda claro, la intervención del componente humano, no solo como causante del fuego sino por el cambio de uso del suelo que ha perjudicado a estas zonas, por el monocultivo de especies introducidas que ha modificado la salinidad del suelo, consumiendo grandes cantidades de agua. Todos estos cultivos justifican la existencia del modelo primario exportador existente desde la época de la conquista hasta hoy. Agreguemos el proceso de calentamiento global, que ha convertido a la zona en un gigantesco cóctel incendiario.

Por otra parte, esta emergencia ha sido un estupendo ejemplo del inmovilismo del estado, donde lo vemos maniatado, incapaz de reaccionar a tiempo frente a esta calamidad. Esto refrenda el principio de subsidiariedad en la que se encuentra subsumido el Estado y que da cuenta de su inoperancia, dejándoles a los privados situaciones tan sensibles y estratégicas, despreocupándose de velar por el bienestar general del país. Más aun, la acción estatal se reduce a la entrega de recursos económicos que favorecen el incesante flujo de capital, beneficiando el comportamiento del mercado. Esto en el entendido que el estado debe abstenerse en todo tipo de acción, en particular en la economía, contradiciendo la raíz etimológica del concepto de subsidiariedad que significa “ayuda”, “apoyo” o “alivio”, por lo que no ha sido incapaz de responder a la emergencia nacional.

Pese a la falta de gestión estatal vemos la movilización de ingentes sectores de compatriotas, quienes han reavivado el espíritu de compromiso y de solidaridad, propios de una ciudadanía activa, demandando de mayores espacios de participación y decisión que conlleven al crecimiento de nuestra sociedad.

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