Roberto Ugarte, un baterista victoriense en las grandes ligas

El victoriense Roberto Ugarte, baterista de Weichafe, banda chilena de rock independiente con más de 20 años de trayectoria, nos cuenta parte de su camino en la música y del camino que lo llevó a integrarse a la banda nacional y a radicarse en México a contar de mayo del 2017.

¿Cuándo llegaste a Victoria?

Yo nací en Santiago y a los 4 años y mis viejos se vinieron a Victoria. De los tres años tuve la inquietud de la batería y no paré más. En mis tiempos libres trataba de sacar el rollo de cómo era tocar la batería, en el cojín o en el sillón. Estudié en el Instituto Victoria desde Kinder a cuarto Medio. Cuando chico siempre fui fan de los Guns ‘n Roses, pero me gusta de todo.

¿Cuándo tuviste tu primera batería?

A los 15 años, viajé a trabajar como empaque a Santiago y me compré mi primera batería usada. Antes arrendaba baterías acá, tenía mis bandas y hacía tocatas. Salí de cuarto medio y tuve la posibilidad de estudiar batería con un profesor particular. Con el estudié cuatro años y aprendí el mundo de la batería y empecé a enfocarme en mi camino. Siempre me gustó Gabriel Parra, después Vinnie Colaiuta o Dave Grohl.

¿En ese momento te integras a Alectrofobia?

Ellos venían de Temuco y nos conocimos en Santiago. Un contacto en común nos juntó y empezamos a tocar. Tuve hartas bandas antes, de covers y de temas propios. Con Alectrofobia tocamos siete años juntos, editamos 3 discos y 2 EP.

¿En qué momento surgió la posibilidad de llegar a Weichafe?

Ángelo (Pierattini) de Weichafe siempre produjo cosas de Alectrofobia. Yo trabajaba en el bar de Marcelo (da Venezia, bajista), y ya había una relación amistosa. Luego hicimos una banda de rockabilly para probar y nos dimos cuenta que podíamos tocar los tres juntos. Después de eso, ellos me dicen de un día para otro si puedo el baterista de Weichafe. Obviamente dije que sí, era la única banda de rock a la que les creía, me gustaban de cabro chico.

Weichafe tiene un discurso y una parada respecto a la música.

Exactamente. Los chiquillos se han preocupado de fomentar la escena del rock independiente. Tienen una visión de la vida que la plasman en sus canciones. ¿Llegar a tocar con ellos? Peludo (risas), había una trayectoria del baterista antiguo, de 18 años de carrera, tenía que saber suplirlo muy bien. Ellos me dan el aliento de la disciplina y el rigor. Es parte de lo que uno tiene que hacer cuando se dedica a la música.

¿Cómo ha sido la recepción de los fans de Weichafe?

Bastante buena, al principio fue raro porque cuesta ver a la banda con otro músico. Creo que me los ido ganando de a poco, creo que a la gente le gusta cada vez más mi interpretación de los temas. Lo más complicado fue sacar todo, detalle por detalle, el fan de Weichafe es súper estudioso y exigente.

¿Cómo es llegar a una banda así de profesional?

Es un cambio bien drástico, uno tiene que ponerse al nivel de ellos como músicos y estar despierto totalmente. Es una responsabilidad y hay que hacerlo bien.

¿Cómo es esta dualidad de ser conocido en Santiago, en una de las bandas más grandes del rock, tocando afuera, y que en Victoria pases inadvertido?

Hubo un momento en que trataba de pelearla, y de mostrar mi presencia musical, y que supieran que yo era de acá. De ahí me aburrí y me dediqué a hacer mi camino. El victoriense no es tan ligado al rock, y si bien hay gente que me ha apoyado desde el inicio, y otra gente que no tiene idea. No me produce una mala sensación, siempre hay un momento para todo y en algún momento van a decir “el flaquito era de acá, buena”.

Igual has retribuido un poco a Victoria, hiciste una clase a bateristas locales en el Centro Cultural.

Sí, yo feliz. Un amigo de acá me pidió si podía hacer una clase y yo encantado. Faltan más cosas como esas acá, y si puedo aportar en algo estando acá, lo voy a hacer.

¿Existe alguna posibilidad que algún día Weichafe venga a tocar a Victoria?

Claro, nosotros felices vendríamos. Hemos tocado para 11 personas y para 30 mil. Claro que me encantaría tocar en Victoria, ojalá en la plaza (risas), sería bonito. Ahora con el disco nuevo, la idea es que la gente lo conozca más.

¿Cuáles son los planes en el corto y mediano plazo para la banda?

El 7 de enero tocamos en la Cumbre del Rock, otras fechas en el verano, rematamos en abril en Lollapalooza. De aquí a mayo queremos hacer todas las despedidas porque nos vamos a radicar a México, al DF, haremos la carrera desde allá hacia acá. Estamos contentos, es un paso difícil pero lleno de desafíos. Estuvimos trabajando en marzo del 2016 con Paco Ayala de Molotov, que produjo nuestro disco Mundo Hostil. Ahí surgió la proyección de irnos a vivir allá. Nuestra propuesta es interesante para llevarla a México. Creo que al llegar tendríamos un par de giras y empezar a avanzar allá.

Un saludo a toda la gente de Victoria, a los futuros músicos, envío mis saludos cordiales y siempre estoy disponible para lo que se pueda hacer en Victoria. La idea es poder venir para acá lo más seguido posible y que la carrera de un músico es totalmente independiente. Esto no es fama, drogas, sexo ni rock & roll, se trata de vivirlo, de crearlo y cultivarlo.

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