Esteban Rosales, músico del Wallmapu: “Yo pongo el corazón al tocar, para mí cada tocata es la última”

Esteban Rosales (36), músico de toda una vida, está próximo a cumplir un sueño. Dentro de las próximas semanas verá la luz la edición física de “Quimera” -ya disponible en Spotify y iTunes- el tercer disco de su prolífica carrera, pero el primero con las condiciones que siempre quiso, es decir, un trabajo profesional con el que salir a conquistar todo el país.

Música, sólo música y nada más que música. De eso hablamos con Esteban en esta conversación.

¿Cuándo surge tu interés más primario por la música?

Mis primeros recuerdos de niño son a los 8 años, fueron sacando canciones, en teclado o a capella. Mi primer instrumento fue la guitarra acústica, tocaba folklore, y después mis abuelos me regalaron un teclado y empecé a investigar más. A los 16 agarré la guitarra eléctrica, y no la solté más. Ahí cambió mi vida. En ese tiempo estaba de moda Nirvana, y ver a Kurt Cobain que destruía la guitarra, eso me marcó mucho.

¿Cuáles eran tus influencias en esa época?
Los Prisioneros, Metallica, Charly García, Sumo, Inti Illimani, Víctor Jara, por ahí va la cosa.

Si bien son artistas de géneros diferentes, tienen en común un cierto discurso contestatario.

Sí, eran contestatarios, de poner todo. Cada presentación es la última.

Ya en esa época empezaste a componer, e incluso a registrarlas.

Sí. De hecho, el año 1996 estábamos en el Instituto Victoria y con algunos amigos músicos empezamos a tocar rock. Y el cura Venegas nos patrocinó y grabamos dos temas en un estudio de los “Cruz de Hierro”. El año 2010 saqué mi primer disco, “Rústico”, que lo hice de manera autónoma. Tenía un home-studio, lo grabé yo mismo, y Alex García, guitarrista y sonidista hizo la masterización y quedó con un sonido bien potente. El segundo disco “El mundo es un cuento” lo saqué el 2014, y es un disco guitarra y voz. La masterización la hice yo y lo difundí.

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¿Todo este tiempo te mantuviste tocando en bandas?

Estuve tocando en bandas y estuve solo. Viajé por Latinoamérica y ahí tocaba solo. Me paraba en cualquier parte, y fue una transformación. Pasé de tener siempre el respaldo de otros músicos, y el respaldo de micrófonos y amplificadores, a estar en una micro y tener que valerse por uno mismo.

¿En términos compositivos te sirvió esa época? A veces la parte creativa surge cuando uno sale de su zona de comfort.

Exactamente. En ese viaje, del 2010 al 2013, conocer otras culturas, viviendo con los hermanos latinoamericanos, me dejó la mente totalmente abierta. Volví con otras composiciones, con la fuerza que me dio el tener que vivir de la música. Y perder el ego, el músico es músico en todos lados. Yo le pongo todo el corazón a la hora de tocar. Cada tocata es la última, ninguna vale menos que la otra.

¿En qué momento se plasma en lo práctico la idea de grabar este disco?

De niño siempre tuve la intención de grabar un disco nacional y que se difundiera por todos lados. Hasta que el año 2014 gracias a “Panchote” Bascur y a Henry Vallejos, de la Corporación Cultural de Angol, surgió la posibilidad de grabar en un estudio profesional. Por eso este disco, “Quimera”, tiene una identidad mallequina, porque responde a una necesidad de un músico de acá.

¿Quimera fue masterizado en Santiago?

Sí, por Miguel Bahamondes, que es un ingeniero muy bueno, y además es muy buena persona. Él me facilitó la difusión a través de redes sociales, Spotify, iTunes, Amazon e incluso páginas en griego y ruso que tienen el disco publicado, entonces es súper relevante.

¿Las composiciones de Quimera son todas recientes o recogiste canciones más antiguas?

Son todas del 2009 hasta el 2014. Recuperar canciones antiguas es un desafío, porque es sacarles el polvo y transformarlas en algo mucho más hermoso.

¿Cuál es tu posición respecto a tocar en vivo?

Voy a retomar los escenarios a full. Haremos un lanzamiento en varias comunas de la región, tenemos un productor en Angol que está gestionando tocatas en distintas comunas y a nivel nacional. Cuando esté el disco, lo vamos a inscribir en la SCD y tocarlo en las radios. Queremos hacer un lanzamiento a nivel nacional, mi objetivo es posicionar mi música a nivel nacional. A fin de año vamos a tener un video promocional del single “Mi vida”.

Tu disco no responde a un estilo, es un caleidoscopio de todas las influencias de tu vida.

Sí, me gustaría hablar de un disco hecho en el sur. Está hecho en el Wallmapu. Me gusta la idea de este territorio ancestral del que formamos parte. No es un disco de Collipulli o Victoria, es del Wallmapu, porque tiene un acervo, un sentimiento, un ritmo, que surge de la necesidad de un músico de este territorio de surgir. Sin irme, quiero salir.

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(Fotos por Giancarlo Fulgeri)

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