“Balconazos”: otra modalidad de cometer delitos de Robo en Lugar Habitado o Destinado a la Habitación

Por Miguel Urrutia. PDI  Victoria:

En la actualidad existe otra modalidad para la comisión del delito de Robo en Lugar Habitado, los denominados “balconazos”, término que deriva de la palabra balcón, cuyo vocablo se refiere a una especie de plataforma que se proyecta desde la pared de un determinado edificio hacia el exterior.

Si bien el término pudiere ser desconocido para singularizar esta tipología de Robo con fuerza, resultaría más fácil el citar el caso de las denominadas “arañitas”, para de esta manera comprender a cabalidad los alcances del concepto utilizado hoy en día por la prensa y a nivel popular para señalar este modus operandi.

En efecto durante el año 2005, una joven con tan solo 13 años de edad, se hacia famosa en la prensa de la época, por ser una de las líderes de las denominadas “Arañitas”, una banda de niñas que trepaban temerariamente por los departamentos para sustraer especies de valor.

Nuestra legislación actual, comprende entre otras formas para acreditar el delito de Robo con fuerza en las cosas, el hecho de que se produzca un escalamiento a la morada, entendiéndose que  esto existe cuando se ingresa por una vía no destinada al efecto, por forado o con rompimiento de paredes o techos, también con fractura de puertas o ventanas.

Por su puesto que el ingresar a un inmueble por la vía de un balcón, y luego por una ventana o también por un forado, constituye claramente el ingreso por una vía no destinada al efecto, siendo la penalidad para este ilícito, la de presidio mayor en su grado mínimo, pena que va desde los cinco años y un día a diez años, esto sin contar con hechos adicionales a la conducta principal de ingresar a un departamento y sustraer especies, los cuales son conocidos como agravantes, entre los cuales se puede citar, el ser reincidente de un delito de la misma especie, haber sido sancionado penalmente por un delito de similar o de mayor pena, cometer el delito mientras se cumpla una condena o después de haberla quebrantado, ejecutar el delito con ocasión de un incendio, con el auxilio de personas armadas, asegurándose superioridad, actuar en sitios despoblados y de noche, entre otras más. También la penalidad pudiera verse incrementada luego de que con ocasión del robo se cometa violación u homicidio a la víctima.

Una característica general que presenta una persona que adopta el escalamiento como su sello personal, o “modus operandi”, es mantener una condición física óptima, esto se traduce en: fuerza, agilidad, flexibilidad,  resistencia y destreza física, cuyas particularidades deben obligadamente contar para trepar varios pisos de un edificio y finalmente hacer ingreso a una determinada vivienda.

Si bien esta condición de ingreso a un lugar, dificulta en gran medida el ser descubierto por el conserje o los encargados de seguridad de un edificio, siempre existe la posibilidad de ser detectado por personas que transiten por las afueras del lugar, quienes eventualmente podrían dar a conocer esta situación a las instituciones policiales.

Este tipo de hechos se ven en ciudades que cuentan con gran cantidad de edificios, como Santiago, Viña Del Mar, Concepción, por ende en ciudades como la nuestra es poco frecuente la existencia de este tipo de conductas antijurídicas, no obstante y pese a la poca cantidad de edificios, jamás resulta inadecuado el adoptar medidas de seguridad en casas que cuenten con más de un piso o nivel, ya sea en la instalación de protecciones, o bien cerciorándose al salir del inmueble, que cada unas de las ventanas permanezcan debidamente cerradas, impidiendo con ello que los antisociales vislumbren que un determinado domicilio cuente con ciertas vulnerabilidades en términos de seguridad.

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