danilo

¿¡Despierto Todavía!?

Perdido entre tu tablet y mi libro

Escribe: Danilo Sic

Es tarde. Tardísimo en casa. Casi todos duermen ¡¿Por qué todavía estas despierto?! Te dije que no te metieras más en esa mierda de Tablet. Estas viendo videos, te ví. Ví el destello por la rendija de tu puerta. No me vengas con chivas. Sé de lo que hablo. He visto destellos en rendijas más de que lo que tú llevas sacándote mocos.

¿Por qué ese exceso hijo? ¿Qué cosas ves? Sé que no es porno ni nada de eso porque también te escucho reír y nadie ve porno y se ríe. El porno y las pajas son silenciosas.

Si sé. Ok. O sea ves animé, Youtubers que comentan animé. Lees mangas, comics. ¿Pero tiene que ser tanto? A tu edad deberías leer libros. De mucho te pierdes ignorándolos. A tu edad me prohibían leerlos. Pero triunfé. Ahora soy grande y lo hago porque quiero.

En esos tiempos leía de las formas más estúpidas posibles. A veces desafiando la oscuridad y moviéndome sigiloso para que no despertara mi hermana. A la luz de los focos de sodio, entre ventana y cortina. Linternas. Una vez casi me prendo fuego poniendo una vela aromática entre mi cara y el libro. Desperté al otro día y no sabía qué era lo que pasó, pero la vela estaba apagada y el libro lo tenía encima.

NO! No es lo mismo. No es lo mismo. Silencio! Cállese la boca. Todos duermen en la casa. Sé que dicen que los tablets son como un libro pero con luz propia, déjame decirte que esa es una mentira. No estoy en contra de aquello. Pero antes de dormir un tablet cachetea tus sentidos. Aniquila el sueño. O que más, lo ahoga.

Sí. No, si lo sé. Que te crees. ¡Cómo que Hitler leía mucho!

A mi los libros no se que me han dado. Pero algo habrán hecho.

Multiplican las palabras para decorar mi circunstancia. Aunque eso al final hace que la habitación de mi cabeza esté llena de cables con los cuales tropezarse. Los libros han condicionado mi vista, han condicionado mi forma de leer todo lo que pasa. Hasta para cruzar la calle lo hago de izquierda a derecha. Sí sé. Arrastro libros. Soy un estante que se sale de sus clavas, que está lleno de tornillos y tuercas que no están en el manual de armado inicial. Tu mamá dice que es mi barco.

Yo ya no sueño. Ya no me acuerdo de mis sueños. Que será. El otro día leía un libro de la Segunda Guerra Mundial y mi cabeza cayó como una piedra sobre el pecho. Como una roca sobre un charco. Mi cabeza cae cada vez más fuerte y al otro día me duele el cuello. Tu madre dice que ronco como los mil demonios.

No quiero creer en nada. No sé que dices. Tú abrazas el Tablet. Yo abrazo los libros… pero aún así tengo la sensación de que andamos perdidos. Quizás lo mejor sería no leer, no videar.

Quizás lo mejor es entender el lenguaje del techo.

Sí, eso que dices, quizás lo mejor es que me calle y me vaya a la chucha. A ese silencio de donde nunca debí haber salido.

Durmámonos mejor hijo.

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