¿Quién vende humo?

De buenas a primera alguien podría señalar que Argentina y la mala política importadora de maíz de nuestro país. Pero partamos por el comienzo y lo que nos aflige.  

Es habitual, no por ello tolerable para nuestra salud, las quemas agrícolas que se realizan una vez finalizado el periodo de cosechas. Los efectos nocivos para la salud han quedado demostrado en diversos informes que dan cuenta de los efectos contaminantes de las partículas CO, CO2, HAP y plaguicidas cuando entran en combustión, generando una auténtica nube de humo tóxico que se eleva por nuestros cielos para caer directamente a nuestros pulmones, afectando más gravemente a la población infantil y adulto mayor.

Y no deja de ser menos preocupante que en el periodo más crítico de incendios agrícolas registrados en el mes de febrero en nuestra región, cerca del 50% de éstos se registraron en la ciudad de Victoria. Un par de ediciones anteriores el Superintendente del Cuerpo de Bomberos de la ciudad indicaba que de las 5 mil hectáreas consumidas en La Araucanía, cerca de 2200 fueron provocados en Victoria, sin que exista ningún tipo de investigación que permita dar con los responsables de estos hechos. Recordemos que estas quemas se realizaron dentro de un periodo en el que CONAF había prohibido las quemas agrícolas, abriendo una ventana para estas prácticas recién el 1, 2 y 3 de marzo.

Y si bien los propietarios de los fundos o terrenos afectados pusieron una denuncia en Carabineros, el hecho queda ahí archivado, sin órdenes de investigar y nadie que se haga responsable de la alta contaminación que se genera en la población. Un rito sin sentido que se repite cada año.

Frente a ello, los agricultores se defienden indicando que se ven en muchos casos obligados a aplicar esta fórmula para preparar las tierras para una próxima cosecha, por cuanto les resulta más económico en un escenario altamente complejo para los empresarios de este sector, quienes en más de una ocasión también han acusado colusión de molinos para fijar los precios, nulo apoyo estatal frente a la competencia argentina , y viendo como cada año sus ganancias se reducen bajo un escenario de competencia desleal.

Por otro lado hay que señalar que la legislación vigente permite este tipo de prácticas. Por lo tanto mientras no exista un cambio en la legislatura, sería necesario una subvención estatal que permita a los agricultores poder modernizar sus prácticas, pero mientras la situación siga afectando del Maule hacia el sur, en periodos acotados y a una población bastante menos influyente que la Metropolitana o los capitales nortinos, se ve complejo que los legisladores o el gobierno de turno, centre su preocupación sobre esta materia.

Pero los tiempos van cambiando y la población exige cada vez con más fuerza, que se tomen medidas al respecto, y terminar con una práctica agrícola que ya es caduca en muchos países del mundo, especialmente aquellos que pertenecen a la OCDE, bueno, Chile también pertenece a esta elite, aunque cada vez parece más una apariencia producto de una exitosa gestión política, que el resultado de una política eficiente con sus ciudadanos. Algunos le llaman vender humo, mientras otros están obligados a tragarlo cada año.

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