Esperamos que aún quede margen para evitar enajenación de terrenos del ejército

Editorial:

Qué duda cabe que finalmente es la tierra, el único bien que tiene como destino aumentar su plusvalía conforme avanzan los años y se desarrollan las ciudades. Aquello lo tiene claro usted, lo tenemos claro nosotros, los empresarios inmobiliarios y ahora también nos enteramos que el ejército.

La presente semana se tomó la agenda informativa el anuncio efectuado por el Comando de Ingenieros del Ejército, de poner en venta el “Lote D – 1”, ubicado a un costado de Avenida O’higgins, donde tradicionalmente se realizan las ferias de las tradiciones, el Festival Nacional del Cordero, entre otros eventos a los cuales ya nos habíamos acostumbrado.

Se trata de un paño de poco más de 58 mil metros cuadrados, en un valor de venta de 35.500 UF, algo así como 782 millones al día de hoy, lo que sorprendió a las autoridades locales, más cuando desde hace ya varios años se ha estado en conversaciones con el ejército, para estudiar una factibilidad de venta a un precio de mercado, el cual podría ser financiado en parte, mediante aportes que se podían gestionar a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional.

De hecho, aquello fue lo último que conversó el Alcalde Hugo Monsalves cuando se reunió, junto al Concejal Luciano Alvarado Torres, a través de una reunión gestionada por el Senador Eugenio Tuma, con el Ministro de Defensa, José Antonio Gómez. Las conversaciones iban bien encaminadas, se dijo de aquella cita. Yendo un poco más lejos, el año 2013, el Jefe del Departamento de Gestión Inmobiliaria del ejército, Teniente Coronel Víctor Astorquiza Oddo, llegó a Victoria para conversar con el Alcalde Monsalves e iniciar la tarea del traspaso de terrenos. El avalúo fiscal daría el precio de venta, se dijo en aquella ocasión.

Luego de esta semana, no sabemos hasta qué punto para el alto mando del ejército eran serias estas conversaciones. La demanda y el malestar acá es claro. Dichos terrenos siempre se han sentido parte del patrimonio de la ciudad, más cuando otrora pertenecieron a la recordada Escuela Normal, y cuyo sector fuera conocido como “Fundo Los Pinos”, y que luego, en el periodo de Dictadura Militar, fue traspasado al ejército, se entiende en el año 1988, a un precio de venta irrisorio se comenta, lo mismo decir que 24 millones de pesos por las 35 Has. en la época según han trascendidos las autoridades.

Ahora será trabajo de nuestras autoridades locales, apoyados por los parlamentarios de la zona, para acelerar las gestiones para detener el proceso de enajenación de los terrenos, ya que recordemos que todos los esfuerzos desde la municipalidad, están vinculados al íntimo deseo de desarrollar una serie de proyectos, partiendo por un nuevo edificio consistorial, un espacio permanente para la realización de eventos, un museo intercultural, que integre en una misma historia a Mapuches, colonos y el ejército, entre otras iniciativas.

Mientras sea una institución que se rija por su estructura jerárquica, queda margen para muñequear una salida con el Ministerio de Defensa y apelar a un gesto que desde siempre se está esperando del ejército en nuestra ciudad.

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