El “Terremoto Magno”, uno de los más letales de la historia de Chile, ocurrió un día como hoy

El terremoto de Santiago de 1647 fue un sismo registrado el lunes 13 de mayo de 1647 a las 22:30 hora local. El sismo se sintió en la totalidad del Reino de Chile, por entonces gobernación colonial del Imperio español, afectando principalmente a su capital, la ciudad de Santiago de Chile. El terremoto, conocido como el Terremoto Magno, tuvo una magnitud estimada de 8,5 grados en la escala sismológica de Richter.

Se estima que sobre 600 personas (entre el 15% y el 25% de la población total) fallecieron producto del movimiento sísmico, que arrasó con casi la totalidad de las construcciones coloniales existentes en las ciudades afectadas. Debido a estas cifras, este terremoto es el quinto más mortífero en la historia de Chile aunque afectó a un porcentaje mucho mayor de la población total del país, puesto que los eventos que lo superan en cifra de fallecidos ocurrieron durante el siglo XX, donde la población nacional era muchas veces superior a la del Chile colonial.

El Cristo de Mayo, imagen que quedó intacta tras el terremoto, salvo la corona, que cayó al cuello. La leyebda dice que cada vez que se intenta poner la corona en su lugar, tiembla en Chile
El Cristo de Mayo, imagen que quedó intacta tras el terremoto, salvo la corona, que cayó al cuello. La leyebda dice que cada vez que se intenta poner la corona en su lugar, tiembla en Chile

Tras el temblor, todos los edificios públicos de Santiago se derrumbaron, a excepción de la planta principal de la Iglesia de San Francisco, que perdió su torre, la nave central de la Catedral Metropolitana, el resto de la construcción desapareció y el sagrario fue encontrado en las ruinas varios días después del suceso, y algunos muros del Templo de San Agustín incluyendo el que sostenía al Cristo de Mayo.

Ante el temor del inicio de una revuelta entre los esclavos y los indígenas, el gobierno estableció de inmediato un improvisado ejército para controlar cualquier intento de rebelión, ejecutando en el acto a cualquier persona que atentara contra el orden público. El evento despertó la religiosidad de la población y de inmediato se realizaron extensas procesiones entre las ruinas de la capital, mientras que muchas personas comenzaron a ver milagros y sucesos sobrenaturales.

Algunos días después, fuertes lluvias cayeron sobre la ciudad lo que agravó las pésimas condiciones de salubridad. Se estima que 2.000 personas habrían fallecido en las semanas siguientes víctimas de la epidemia de “chavalongo”, nombre con el que se conocía al tifus. La gran destrucción de la ciudad y la grave crisis económica existente en esos años hicieron al gobierno estimar la posibilidad de trasladar la capital algunos kilómetros al norte de la ciudad, en la zona en que actualmente se ubica Quillota, tal como ocurrió con Concepción en 1571. Sin embargo, la idea pronto fue desechada y se prefirió la reconstrucción de Santiago.

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