Especial de Semana Santa: Las enseñanzas secretas de Jesús

La historia del inicio del cristianismo recién ha podido ir siendo develada a fines del siglo pasado. Antes de los descubrimientos realizados en Nag Hammadi, Egipto, hablar de Jesús era meterse directamente con la Iglesia. Hoy las pruebas y hallazgos de más documentos de aquella época dan cuenta del extraño comienzo de la Iglesia Católica y de como un gran pedazo de la historia quedó enterrado por casi dos milenios en la arena africana.

Por: Danilo Vega

El mesías, aquel del cual los judíos hablaban desde hace mucho tiempo, el ungido, aquel que lo iba a transformar todo, finalmente vino y lo matamos. El imperio romano en conjunto con la elite religiosa judaica mató al siervo maestro y lo dejó cargar con su propia cruz hasta la muerte. Por estas fechas se conmemora aquel fatídico hecho, en una de las grandes incógnitas de la historia. Después de eso el mundo no se repuso, por lo menos el mundo que él conoció. Rapidamente sus seguidores inmediatos salieron de su espanto y comenzaron a pregonar la buena nueva. Algunos de ellos (o quizás la segunda generación de discípulos) registraron todo en lo que llamamos los evangelios, que son las pocas pruebas escritas de su existencia.

Actualmente son cuatro los evangelios aceptados por la iglesia católica y los que terminaron impresos bajó el rótulo de Nuevo Testamento (Mateos, Marcos, Lucas y Juan).

Los tres primeros son los llamados sinópticos, aquellos evangelios que comparten un modo de narración, tiempo y eventos descritos. De hecho algunos teóricos manifiestan la copia mutua entre los textos o la proveniencia común desde otro texto incognito llamado “documento Q”.

Es el evangelio de Juan el que completa esta tétrada con un texto que desde su inclusión dentro de los evangelios canónicos y el Nuevo Testamento en el siglo IV, es tomado por muchos teólogos como el germen de la iglesia católica apostólica romana, aquel que hasta el siglo XX se arrojaba oficialmente como el principal contenido de las enseñanzas secretas de Jesús.

Pero en el año 1945 un accidental descubrimiento cambiaría para siempre la forma en cómo entendemos los inicios del cristianismo.

Dos hermanos egipcios están arando en el acceso de unas cuevas en Nag Hammadi y descubren un depósito de barro con muchos papiros en su interior. Desconociendo su valor, los llevan a su casa y lo amontonan como material para encender el fuego en su casa. Su madre afirmó que quemó varios con este objetivo, finalmente los ponen a disposición de un sacerdote que los difunde a comienzos de la década del 50. Eran en total 55 documentos repartidos en 13 códices, todos parte de una biblioteca que fue enterrada para protegerla de la eventual destrucción luego de que los gnósticos (una vertiente del cristianismo y protectora de estos documentos), fueran declarados herejes una vez que el cristianismo fue asumido como única religión del Imperio Romano.

¿Qué dicen estos textos?

El conjunto de los libros se basa en textos religiosos y herméticos, obras de sentencias morales, escritos apócrifos y más curiosamente todavía de una reescritura de la República de Platón. Entre ellos destacan El Apocrifón de Juan, El libro secreto del apóstol Santiago, El Evangelio de la Verdad, El apocalipsis de Pablo, entre otros.

Entre los 13 códices venía un documento clave: El evangelio de Tomás. Un texto que según su data fue escrito a finales del siglo I entre el año 90 y 100 DC. ¿Por qué es importante este hallazgo en particular? porque es el único evangelio que contiene las sentencias de Jesús en un dialogo incesante. A pesar de tener dichos de Jesús que se repiten desde los sinópticos, no es una historia de su vida como en ellos, sino que sólo enseñanzas y parábolas. Es tan capital el hallazgo e interpretación que la teóloga norteamericana Elaine Pagels manifiesta que el evangelio de Juan fue escrito como reacción al de Tomás.

¿Cual es diferencia entre ambos? Principalmente difieren en su estructura, pero también en su concepción sobre Jesús. Para Juan, Jesús tiene un origen divino, es Dios encarnado; Para Tomás es un hombre iluminado, alguien como nosotros que devela la luz divina presente en todos los hombres.

En el evangelio de Tomás uno encuentra sentencias como esta:

Dijo Jesús: «Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma».

Gospel_of_ThomasEl descubrimiento da origen a una nueva concepción del cristianismo que permaneció oculta, traspasándose a través de sociedades secretas como los cátaros en la edad media, sociedades que la Iglesia declaró herejes y persiguió hasta la muerte. Todos los teólogos oficiales del cristianismo combatieron estas vertientes con fervor, el testimonio de su existencia estaba en estas refutaciones, hoy ya se cuentan con los documentos en sí y pueden ser libremente analizados.

Dijo Jesús a sus discípulos: «Haced una comparación y decidme a quién me parezco». Dijóle Simón Pedro: «Te pareces a un ángel justo». Díjole Mateo: «Te pareces a un filósofo, a un hombre sabio». Díjole Tomás: «Maestro, mi boca es absolutamente incapaz de decir a quién te pareces». Respondió Jesús: «Yo ya no soy tu maestro, puesto que has bebido y te has emborrachado del manantial que yo mismo he medido». Luego le tomó consigo, se retiró y le dijo tres palabras. Cuando Tomás se volvió al lado de sus compañeros, le preguntaron éstos: «¿Qué es lo que te ha dicho Jesús?» Tomás respondió: «Si yo os revelara una sola palabra de las que me ha dicho, cogeríais piedras y las arrojaríais sobre mí: entonces saldría fuego de ellas y os abrasaría».

Una de las enseñanzas claves en este texto es la conciencia que tenía Jesus de que las enseñanzas provienen principalmente de la chispa divina que tiene cada uno y no tanto de los textos o profetas antiguos.

Dijo Jesús: «Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo, falla en todo».

Mucho de este texto entronca contemporáneamente con el psicoanálisis, en efecto el mismo Carl Gustav Jung fue protector de uno de los códices de Nag Hammadi (el que lleva su nombre) y escribió mucho sobre ellos. Finalmente este conocimiento es para acceder de manera directa y así dejar como el mismo Jesús le dice a Tomás en una alegoría señalando que el Padre se parece a una mujer que tomó un poco de levadura y la introdujo en la masa, convirtiéndola en grandes hogazas de pan. “Quien tenga oídos, que oiga”.

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