Se ha cerrado un ciclo

El devenir de la historia demuestra que la civilización ha sido cíclica y evolutiva, desde la época cavernícola a la del conocimiento actual, con una tendencia a ir mejorando en sus diversas etapas, provocando los cambios que han permitido el estado actual de la Humanidad, con su enorme diversidad en cuanto a los avances logrados. Esta realidad demuestra que el Hombre es intrínsecamente perfectible en su ser y hacer, lo que en consecuencia redunda en el perfeccionamiento de los propósitos que le son propios.

En Chile, así como en Victoria, se ha cerrado, a la vez que iniciado, un nuevo ciclo político contingente, con el pronunciamiento Soberano de la ciudadanía, en la elección de las autoridades locales, que han de conducir los destinos de las comunas por los próximos cuatro años, lo que sin dudas legitima democráticamente los resultados obtenidos. En Democracia, con un Estado de Derecho bien constituido, debemos aceptar el veredicto de las mayorías, sea este de nuestro agrado o no, en el entendido que es el resultado de un sistema político, o más bien de una forma de ejercer la política, que quizás nos pueda parecer imperfecto, pero que sin dudas, es la realidad que nos rige y establece las reglas del ejercicio democrático.

En buenas cuentas, como dice el aforismo popular, tenemos sólo aquello que merecemos, sólo aquello que hemos logrado construir y perfeccionar en el ejercicio de establecer la voluntad ciudadana, en el quehacer de su propio destino. En Democracia, siempre la responsabilidad de lo que tenemos, de lo que obtenemos, es de la ciudadanía, de todos aquellos que tienen el derecho de participar, de pronunciarse.

En Victoria al igual que en otras comunas, el resultado electoral obtenido, se produce gracias a la actitud de “los satisfechos indiferentes al bien colectivo”, que ven con apatía lo que sucede a su alrededor y sólo velan por sus intereses personales, haciendo gala del individualismo imperante en nuestra sociedad de consumo; sólo les interesa su propia realidad, su bienestar, por tanto si tienen la oportunidad, no se pronuncian, se abstienen. “¡Total!”, se dicen, “yo no dependo del municipio; me da lo mismo lo que pase”. Así, sin valorar la libertad de elegir, que tanto costo recuperar, no ejercen su derecho de participar en la construcción de su propio entorno y por ende en la de su propio destino.

Por otro lado, una mayoría relativa del electorado, opto por una propuesta de continuidad con lo realizado en el último tiempo, caracterizada por intentar dar respuesta a los problemas cotidianos de la gente, con soluciones parciales, sin valorar o tratar de mejorar las falencias estructurales de la pobreza de la comuna; sólo preocupada de lo inmediato, de lo que puede generar popularidad.

Hacer juicios de valor sobre el tema, ya no tiene sentido; es lo que la mayoría que opto por ejercer su derecho a sufragar obtuvo. Ambos grupos, los “apáticos y egoístas” y los que legítimamente ejercen su derecho en procura de la satisfacción parcial de sus necesidades primarias, son frutos de la herencia de los últimos gobiernos, los que han generado una sociedad consumista, individualista, que se siente satisfecha con el supuesto ingreso per cápita de 16 mil dólares y no están ni ahí con los demás; y por otro lado, un grupo acostumbrado a la solución de sus problemas por lo asistencial.

Lo importante en el futuro, es que los primeros, se queden callados; no tienen derecho a opinión. Y que los segundos tengan la oportunidad de ver satisfechas sus sentidas demandas, sin tener que llegar al extremo de integrarse al grupo de “Los Indignados”, teniendo que recurrir a movimientos sociales, que muchas veces engendran violencia, para obtener resultados.

En definitiva, Victoria tiene lo que se merece. Sólo un número importante de ciudadanos responsables valoró una propuesta seria de trabajo, acorde con los tiempos modernos de participación ciudadana, con miras a la construcción de desarrollo sustentable con planificación y buena gestión; hemos sostenido en el tiempo que todas las opciones son legítimas. También hemos dicho, que se da por entendido, que los que postulan a cargos de autoridades públicas, lo hacen con buenas intenciones.

Sólo nos cabe esperar, que los elegidos se hagan cargo del imperativo histórico de intentar perfeccionar su actuar en beneficio del bien común, en procura de una mejor Victoria.

Juan González Almeida. Ex Alcalde de Victoria

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