Alberto Francois: “Por no cacarear lo suficiente, perdí la opción de ser el candidato a Alcalde”

El pasado 20 de marzo, se dio a conocer el acuerdo nacional entre RN y la UDI para la asignación de candidatos a cada una de las comunas del país. En este contexto, se acordó que la ciudad de Victoria sería representada por un militante de RN. Todo hacia indicar que el candidato natural para el cargo sería el actual concejal Alberto Francois. Sin embargo, el margen de negociación entregado a los partidos, permitió la irrupción de la figura de Álvaro Greenhill (UDI) como el candidato de la derecha en la comuna, relegando en segundo plano a Francois, guardando la ilusión cosechada durante los últimos tres años en el bolsillo.

El factor comunicacional asoma como el aspecto clave, ya que el propio Francois reconoce que uno de sus principales errores fue el no dar a conocer el trabajo desarrollado los últimos años; “me faltó cacarear más”, reconoce.

En este contexto, conversamos con el primer damnificado de esta elección municipal.

Su incursión política en la comuna comienza a partir del año 2004, cuando se postula a Alcalde.

Mi incursión comenzó el año 2004 como candidato a Alcalde y sali segundo, por lo tanto perdí. Los años siguientes estuve marginado y el 2008 me presenté como candidato a concejal.

Este año y por acuerdo nacional, a RN le correspondía el cupo para Alcalde en la comuna de Victoria. Sin embargo y de manera sorpresiva, salió la figura de Álvaro Greenhill como “él” candidato a Alcalde. ¿Qué pasó?

Yo te voy decir la verdad; lamentablemente, a veces en política las cosas se acomodan, se arreglan un poco para. No sé si para quedar bien con la ciudadanía, no sé si con la militancia, y yo debo reconocer honestamente que me preparé durante estos tres años para ser alcalde de Victoria.

Para mi, la política es el arte de gobernar y yo me he mantenido fiel a esa convicción. Lamentablemente, me encuentro con políticos que para mi gusto, han definido la política como el arte de conquistar el poder o de mantenerlo, y eso significa que las decisiones que se adoptan sobre un determinado tema no van orientados hacia el bien común, hacia lo más importante, que es gobernar, sino conquistar votos, y cuando se toman decisiones en base a ese parámetro, tú estás abandonando la convicción más importante, que para mi gusto, era trabajar por Victoria. Por lo tanto, me molesta entonces cuando las decisiones apuntan a obtener votos y no en beneficio de la comunidad.

¿Qué pasó entonces con la dirigencia local de RN, que no fue capaz de sostener su candidatura, o fue usted mismo, quien aceptó la decisión de ubicar a Álvaro Greenhil como candidato a Alcalde?

Quizás pasó por un error mío, de no publicitar lo que yo hacia; no cacarear lo suficiente y por tanto no hacer una relación pública, no publicitar lo que yo hacia, de alguna manera me pasó la cuenta. Ahora, las actividades partidistas, particularmente en los pueblos chicos, no es muy eficiente y no es muy activa tampoco. En las ciudades más grandes quizás se nota más; la proporción es tal vez la misma, pero la gente que participa en política puede hacer una mayor publicidad. Pero la verdad es que en pueblos chicos, la vida partidista queda prácticamente relegada al presidente y uno que otro militante más que pueda participar en ello. En todo caso, yo no siento que no recibí el respaldo del partido.

¿Entonces?

Si yo renuncié a esta posibilidad, era porque estaba muy lejano a las encuestas que hoy día presenta Jorge Saffirio.

Imagino que debe haber una gran desilución en todo esto.

No me siento desilusionado; me siento angustiado, porque cada vez que uno toma decisiones importantes, uno debe preguntarse: ¿quiero?, ¿puedo? y ¿debo?. Yo quería ser alcalde, yo debía ser alcalde -porque tengo las competencias para hacerlo- pero no podía, porque al no entenderme la gente el mensaje, creo que se va a perder una buena oportunidad.

Los otros candidatos son Monsalves y Saffirio; ha trabajado con los dos. ¿Qué opinión le merecen?

Yo he insistido permanentemente que hemos vivido 20 años en una cofradía de los Monsalves y los Saffirio; 20 años en donde los nombres de ambos no han desaparecido y son los dos que están en carrera hoy. Pero, ¿qué han hecho de Victoria durante todo este tiempo?, han permitido solamente un crecimiento vegetativo. ¿Qué significa esto?, que se han preocupado de remodelar lo existente: los espacios públicos, plazas, pavimentación participativa, construcción de aceras… en el fondo cosas sectoriales, pero en realidad ningún proyecto de peso específico que le dé una connotación a Victoria, que nos dé para pensar que es una ciudad pujante, con visión de futuro, que quiere crecer y mostrarse como tal.

A pesar de esta observación que usted hace, en estos 20 años la derecha no ha podido hacerse del sillón edilicio.

Es que no es problema de los partidos; ni de RN ni la UDI. Es simplemente que yo no fui capaz de transmitir este mensaje y la gente prefiere a lo mejor políticas asistencialistas, cosa que yo deploro, porque en realidad lo que hay que buscar es un desarrollo real de Victoria, para que haya más inversión, más cupo en la generación de empleos y para que la gente se sienta que no está presionando para conseguir estos cupos de empleo, que son provisorios, para satisfacer una necesidad puntual; que la gente se sienta identificada con su pueblo, se sienta orgullosa de ser victoriense. Pero si tú te fijas, solamente en el concierto regional: Lautaro, Curacautín, Collipullli y Ercilla, han tenido una tremenda inversión fiscal y Victoria, que tiene una ubicación estratégica privilegiada, no nos ha permitido ese creciemiento real que se lo merece.

En ese sentido, usted se ha mostrado bastante crítico con la gestión de Hugo Monsalves, indicando incluso que le gusta “vestirse con ropajes ajenos”.

Mira, en PUA se logró la pavimentación participativa, se amplío la posta, la construcción del Retén de Carabineros; todas esas obras venían de antes, o en su defecto obedecían a programas nacionales. Y si bien es cierto que por primera vez se pavimentaron dos calles importantes, que son Prat y Colón, fue porque hubieron excedentes de recurso a nivel de Gobierno Regional y el Intendente, con su Consejo Regional, decidió distribuir proporcionalmente estos recursos en las 32 comunas de la región. Por tanto, que un Alcalde diga que se consiguió esos recursos, o que un parlamentario o un concejal diga, yo participé para… eso no es verdad; eso es vestirse con ropaje ajeno, y lo concreto es que la inversión fiscal en Victoria durante estos tres años ha sido casi nula. Entonces, en ese sentido, yo le hice la crítica al Alcalde Monsalves que le gustaba vestirse con ropaje ajeno.

Ahora, a pesar de todo, imagino que apoya a Greenhill como el candidato de la derecha en la comuna.

La cofradía de los Monsalves y los Saffirio se repite, y yo creo que Victoria necesita un recambio, tanto a nivel de alcalde como a nivel de concejales. Yo soy muy partidario que en estos puestos uno no esté más de dos períodos. Si en dos períodos se hace mucho, poco o nada, no importa, pero hay que darle la posibilidad, sobre todo a la gente más joven; los viejos no podemos enquilozarnos en el poder.

Y en este contexto, ¿qué ofrece la derecha en el poder comunal?

Primero, la visión de futuro, y es muy importante trabajar sobre algo que yo he venido planteando, pero nadie me escucha: tenemos que traer un grupo de profesionales o expertos que nos digan cual debe ser la ruta de navegación en Victoria, hacia donde tenemos que caminar y cómo, de manera que los gobiernos municipales no sean una suerte de improvisación, sino que apunten hacia algo. Eso es lo primero; el resto son manejos administrativos.

Tenemos muchas diferencias con la gente de izquierda. La educación por ejemplo; los alcaldes que ha tenido Victoria lamentablemente no le han dado importancia a la calidad, y para nosotros la educación es la herramienta más importante para disminuir la brecha social.

Lo otros es el manejo administrativo. Yo, por ejemplo, si hubiera sido alcalde, no habría desvinculado a nadie; yo creo que todos tenemos derecho a a pensar diferentes y que bueno que así sea, qué es lo que me interesa a mi, es la eficiencia, la eficacia, por lo tanto el que no debe estar es el que no cumple su función, pero no porque llega el alcalde de turno que es del partido A, va a tratar de sacar todos los que son de B, C ó D; si ellos ya tienen una experiencia, tiene que aprovecharse. Los funcionarios municipales son la historia institucional de esa administración.

Usted habla de dos períodos como un tiempo suficiente. Ahora que va por su segundo período de concejal, ¿significa que luego de aquello deja su carrera política en la comuna o lucharía, ahora con más fuerza, por tener el cupo de candidato a una nueva elección?

Claro que si, porque en el fondo tengo que rectificar mi error de no comunicar lo que yo estaba haciendo, como se dice en el fondo, cacarear.

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Un pensamiento en “Alberto Francois: “Por no cacarear lo suficiente, perdí la opción de ser el candidato a Alcalde””


  1. Lastima lo de Francois. Era sin duda el concejal que ponía la nota de cordura en el concejo y quien más tenía posibilidades, considerando su calidad técnica y humana para luchar por la alcaldía. Creo que es su momento, es de esperar que se la juegue y logre la manera de postular a la alcaldía.

    Si bien mis ideas las identifico con la izquierda, e independiente del partido al que Francois pertenece, veo que es un candidato con visión de Futuro sobre Victoria y apuesto por él, y lo prefiero en la alcaldía que en el concejo.

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